EL CONSENSO, LO SEGURO Y LO SANO.

23.04.2014 21:42

Parte 1ª El consenso

Durante estos últimos días, he tenido el gusto de participar en diversas conversaciones con

muchos miembros, en general, muy apreciados por Mi de los diversos foros que componen

nuestra comunidad relacional. Y la verdad es que me he sentido confundido por las diversas

maneras de entender las relaciones D/s que poseemos y la baja capacidad que demostramos

para admitir la diferencia en los demás.

Es por ello que me ha parecido interesante intentar iniciar una discusión, como siempre amable

y sosegada, sobre lo que, para Mi, son los tres principios básicos de una relación D/s y el respeto

que todos los demás miembros de nuestras comunidades debemos a estos hechos absteniéndonos

de criticar aquello que responda, en todo momento, a una ausencia de ruptura de estos.

Cómo de todos ellos el que he visto más amenazado por la crítica y el que dirán es este último me he

decidido a empezar por el final aunque los que me conocéis en persona sabéis que no soy muy partidario

de empezar la casa por el tejado pero es que a Mi me parece que los tres grandes principios poseen la

propiedad conmutativa, es decir, son intercambiables entre sí en su orden y que, además, uno (cualquiera

de ellos) no tiene sentido sin el conocimiento y aceptación de los otros dos.

Dicho todo esto a modo y forma de presentación, voy a empezar por lo que Yo entiendo por consenso

sin por ello querer sentar cátedra y en el convencimiento de que toda discusión es enriquecedora para

nosotros. Comenzaré por la definición de consenso tomada del diccionario de la RALE:

consenso. (Del lat. consensus). 1. m. Acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros

de un grupo o entre varios grupos.

De ello se deduce, a Mi entender, que el consenso requiere del asentimiento libre y voluntario de

los miembros del grupo que conforman la relación dada (sea esta una vida en pareja, una reunión para una

sesión, una relación intermitente en función del tiempo disponible, o cualquier otra situación que se pueda

dar); pero es que además este consenso debe darse entre personas libres y mutuamente responsables

de sus propias vidas; es decir, que tomen sus decisiones por su propio convencimiento y disposición y

no por razones de comodidad, chantaje de cualquier tipo (incluido evidentemente el emocional) o de

indefinición racional; si esto es así cada una de las partes participantes en el mismo será responsable de

todo lo acordado comprometiéndose a llevarlo a buen termino.

Dado todo lo anterior, la primera pregunta que se me ocurre es si el consenso debe ser mantenido siempre.

Me respondo a ello que sí; y ello a pesar de que llamemos a nuestras sumisas esclavas o cualquier otro

nombre que refleje su falta de voluntad aparente respecto de nuestras decisiones. Sí el consenso se debe

mantener pero lo que no se debe mantener son las circunstancias del consenso inicial. Es decir, el consenso

se debe mantener pero los elementos consensuados cambiarán en función de las circunstancias.

Estas no se pueden mantener porque las propias circunstancias de la vida cambian de un momento al

siguiente. Así una sumisa decide entregarse totalmente a su Amo sin ningún tipo de límites y Él la acepta;

se ha establecido un consenso por tanto, pero un consenso total y absolutamente sobre entendido en que

el Dominante nunca sobrepasará los aspectos reflejados en los otros dos principios de los que hablaremos

en otros escritos.

Digo que las circunstancias cambian y lo digo porque esa misma sumisa que ha decidido en un momento

de su vida entregarse como he expresado, resulta que ve que su situación personal cambia de forma

importante (por ejemplo su madre se pone enferma y debe cuidarla incluso por encima de la dedicación a

su Amo) y entonces pasa de entregarse a su Amo sin límites a entregase con un límite alto que es el límite

del tiempo del que ella dispone; y no olvidemos que el Dominante debe aceptar este nuevo consenso.

Y ¿qué pasaría si el Dominante no lo hiciera? Pues simplemente que la relación finalizaría por la falta de

flexibilidad de este último. Para Mi hay un consenso básico en este mundo. Es este que dice la sumisa

"yo me entrego a Ti en cuerpo y alma para que hagas de mi lo mejor que sepas y puedas en la confianza

de que tu respetarás los límites que te he expresado". Y el Amo lo acepta.

Pero es que los límites de una persona varían de un momento a otro, de un día a  otro. Y lo que un día nos

resultaba intolerable otro nos resulta no solo tolerable sino placentero. Así que el consenso debe ser muy

básico. A Mi entender, el consenso expresado por el Amo debe ser "Yo acepto tu entrega y sometimiento,

cuidaré de no forzar tus sentimientos más íntimos ni de dejar que tu placer se agote. Además procuraré

mantener unos límites marcados por la razón, el sentido común y nuestros mutuos gustos, por ello

cualquier cambio importante en nuestra relación se producirá después de consultarte y de que tu lo

aceptes". Un consenso de este tipo para Mi es la base de la unión que se debe producir. Es por ello que

como resumen debería decir que el consenso debe ser constantemente renovado, normalmente de forma

implícita, entre aquellos que compongan la relación pero que en ocasiones debe ser expresado, a veces

con muy pocas palabras, con el fin de garantizar que los cimientos básicos de la relación se mantienen.

Otro apartado tan importante como lo dicho hasta el momento es que el consenso es para Mi el paradigma

de dos de las más importantes formas de actuar que debemos utilizar en este tipo de relaciones por encima

de cualquier otra. Estas dos a las que me refiero en este caso son la sinceridad y la confianza.

La circunstancia curiosa es que si en algún momento se falla a la sinceridad o a la confianza lo que se rompe

es el consenso, precisamente, pero que si no existe consenso expreso es facilísimo que falle bien la

sinceridad (normalmente por omisión) bien la confianza (normalmente tampoco expresada sino entrevista).

¿Por qué digo esto?. Lo digo porque en muchos casos de los que se observa el alejamiento el mismo se

produce por la falta de sinceridad de una de las parte o de ambas.

Esta falta de sinceridad suele derivar de la falta de confianza de la persona bien en sí misma, bien en

aquellos con los que mantiene una relación, bien en el abandono que debe producirse sobre las propias

situaciones vividas con el fin de garantizar, dentro de los límites posibles, que nuestra mutua vida es lo

más placentera posible. Cómo consecuencia se puede tender a engañar (a base de engañarnos a

nosotros mismos) a los demás que forman parte de nuestras relaciones con sentimientos que varían

desde que hay cosas que, resultando admisibles cuando la confianza que respiramos en la relación es

casi total, nos parecen inconcebibles pues van contra las enseñanzas básicas que hemos recibido

a lo largo de nuestra vida.

Pero Yo me pregunto, ¿acaso hacemos en las relaciones D/s otra cosa que ir en contra de dichas

enseñanzas de forma racional? Es decir, ¿no estamos constantemente transgrediendo las normas y

formas de vida que han procurado enseñarnos e inculcarnos por parte de la sociedad en la que vivimos

desde que éramos niños? Y, reitero, que lo hacemos, en general, de forma racional.

Es por ello que debemos eliminar nuestros miedos a vivir nuestras propias fantasías y las de todos

aquellos que, en mayor o menor escala, forman parte de nuestro círculo de relaciones e influencias

intentando, en la medida de lo posible y siempre que no se rompa el consenso, ayudar a su realización

y dando los pasos precisos para que nuestros miedos sean superables.

Así que Mis conclusiones sobre lo que deberíamos hacer para enfocar correctamente este principio

fundamental son las siguientes:

Respetar todos los consensos básicos adquiridos por cualquiera de las personas pertenecientes a

este mundo entre sí; siempre que no atenten contra los otros dos principios básicos. Además de reconocer

que no existe nada inmutable en esta vida.

Cimentar nuestras relaciones en la sinceridad y la confianza; sinceridad con los demás y confianza en uno

mismo y en aquellos con los que nos relacionamos en todos los aspectos. No olvidemos aquí que lo que un

día nos parece real e inmutable puede cambiar al siguiente; así que relativicemos nuestras ideas y opiniones

en función de lo que ocurra cada día. Eliminar de nuestra vida, en la medida de lo posible, los miedos

imbuidos por nuestra educación social con el fin de ser cada día más libres y más entregados a la

búsqueda de nuestra felicidad. Para ello deberemos ir superando poco a poco esos obstáculos que de forma

casi irracional nos impiden desarrollarnos.


Parte 2ª Seguro.

En estos últimos tiempos he detectado en las salas de encuentro de nuestro mundo diversas opiniones que,

desde Mi punto de vista, requieren que se profundice en el planteamiento teórico de nuestro modo de vida

para que nadie se pueda llamar a engaño respecto de lo que se habla y se dice; para que, el que lo desee,

tenga un planteamiento teórico a partir del cual desarrollar como mejor considere sus relaciones dentro del

mundo del BDSM.

Por ello, he decidido seguir, con el apoyo y el aliento de muchas personas que deseaban que  siguiera esta

serie, con el desarrollo teórico de los tres principios del SSC que, para Mi, es una de las formas adecuadas

de vivir este mundo maravilloso y fascinante.  Así que si primero escribí sobre el "CONSENSO", ahora

escribiré sobre el "SEGURO".

Por motivos de longitud del artículo lo dividiré en dos partes, la Seguridad física y la Seguridad emocional.


Parte 2ª A La Seguridad física

Empecemos diciendo que casi todas las prácticas relacionadas con el BDSM son "prácticas de riesgo";

es decir que, intrínsecamente, conllevan un riesgo determinado, riesgo que (habitualmente) ha sido

asumido por los que se hayan inmersos en la misma.
Como corolario debemos indicar que, evidentemente, el riesgo es lo contrario de  una situación segura.

Para expresar mejor esta situación acudimos, como en el caso del consenso, al Diccionario de la Real

Academia de la Lengua del cual tomo tres de las acepciones que presenta que son las que más relación

pueden tener con las situaciones planteadas en nuestro mundo y tipo de relaciones.

seguro, ra. (Del lat. secūrus). 1. adj. Libre y exento de todo peligro, daño o riesgo. 4. m. Seguridad, certeza,

confianza. 8. m. Mecanismo que impide el funcionamiento indeseado de un aparato, utensilio, máquina

o arma, o que aumenta la firmeza de un cierre.

Si tomamos la primera de las definiciones podemos observar claramente que una práctica segura

es una práctica exenta de riesgo, algo que contradice expresamente nuestro tipo de prácticas, tal y como

ya he indicado. Sin embargo, hay una acepción que podemos y tomar siguiendo esta definición que es la

de minimizar el riesgo.

Es decir, nuestras prácticas no deben ser tanto exentas de riesgo (dado que es imposible) como de un

riesgo minimizado y controlado. A lo largo del artículo profundizaré en esta concepción de la minimización

del riesgo.

Así que vamos a buscar la segunda de las acepciones que he escogido y vemos que habla de la seguridad,

la certeza y la confianza. Pero seguridad, certeza y confianza en que o quien; para Mi es evidente que en el

resto de las personas que configuran nuestra relación y en los medios empleados en la misma. Por lo tanto,

aunque lo ampliaré posteriormente, esta acepción tiene mucho más que ver con lo que es nuestras

relaciones.

Cómo último aspecto tomaré la definición del mecanismo y la voy a manipular para ampliarla y definir como

medio con lo cual quedaría de la siguiente forma; "medio que impide el funcionamiento indeseado de un

aparato, utensilio, máquina o arma, o que aumenta la firmeza de un cierre".

Es decir, el medio que empleamos para asegurarnos que la situación no se nos va a ir de las manos

aumentando la firmeza del cierre que es el que se toma como elemento de seguridad. También ampliaré la

definición en este sentido posteriormente. ¿Sobre qué aspectos se debe tener seguridad, certeza ó confianza?

Es evidente que hay dos aspectos de riesgo básico en las relaciones humanas (más exacerbado según Mi

opinión en las relaciones BDSM); el riesgo físico y el riesgo emocional. Por lo tanto, aquella acción que

vayamos a llevar a cabo debe presentar una seguridad, una certeza de minimización del riesgo que se asume

como parte de esta relación.

¿Cómo prestamos seguridad al riesgo físico? Poniendo tanto los medios materiales como los del aprendizaje

para evitar que se produzcan heridas o daños irreparables en las personas que tomamos parte en la acción

o situación. Para intentar explicarme voy a poner tres o cuatro ejemplos de lo que entiendo Yo en este sentido.


Ejemplo 1. Estamos realizando una sesión de bondagge y uno de nuestros nudos se tensa de tal forma que

                  queda prieto en exceso cortando la circulación de la persona sometida al mismo. Pues realmente

                  todos sabemos que por mucho que empleemos cuerdas de seda lo pasaremos mal para solventar

                  la situación e incluso podemos producir una ulceración importante en el receptor.


¿Cómo convertimos esta situación en una situación segura? En primer lugar practicando mucho el

tema de los nudos a llevar a cabo para estar seguros dentro de lo razonable de que no va a suceder lo que

he mencionado en el párrafo anterior (nivel de confianza adquirido a través de la práctica y el ensayo; es

decir, del aprendizaje). Pero es cierto que, así y todo, por una situación dada siempre puede darse que se

deslice el nudo y nos encontremos en situación indeseable.

Por lo tanto, tengamos a mano unas tijeras para poder eliminar la atadura con rapidez y seguridad evitando

un riesgo excesivo (medios materiales). Para Mí esta tijera es la que, en este caso, es el medio de seguridad

que garantiza la firmeza del cierre.


Ejemplo 2: Deseamos realizar una suspensión sobre una persona cuya masa corporal sea amplia. Debemos

                  considerar que si la hacemos sin tener en consideración como se encuentran sus articulaciones

                  podemos producir desde una luxación a una elongación o algo más grave.


¿Cómo se aplican condiciones de seguridad a esta situación? Primero debemos suspender a la persona de

puntos donde no se puedan producir estas lesiones u otras; segundo debemos estar seguros de que los

aparatos empleados están en correctas condiciones y soportan la tensión de la misma; y tercero debemos

estar convencidos de la condición física de la persona que va a recibir la suspensión de tal forma que nos

hallemos razonablemente seguros de que la va a soportar.


Para Mí, la parte del conocimiento del material y de la persona son las que nos proporcionaran la seguridad

o certeza en que todo va a salir de acuerdo a nuestros deseos y la parte de utilizar con extrema precaución

los aparatos evitando lo más posible los puntos críticos nos aportarán ese medio que refuerza la seguridad

del sistema general.


Ejemplo 3. Hemos decidido utilizar la cera en una situación dada en la que la persona receptora
                  se encuentra, por ejemplo, en una situación de inmovilización. Es evidente que la cera o

                  parafina caliente puede producir quemaduras importantes que generen daños en la persona

                  sobre la que vamos a llevar a cabo esta práctica.


 ¿Cómo se aplican condiciones de seguridad a esta situación? Es evidente que debemos conocer la altura

desde la que el material caliente de nuestra vela llega con cierta temperatura pero no va a producir un daño

que represente una quemadura de nivel alto. Además debemos conocer las zonas del cuerpo en las que

vamos a derramar la cera caliente para saber en que zonas se puede llevar a cabo esta práctica. Este es

para Mí el apartado que se refiere a la confianza y certeza en la acción.

Pero .... ¿Cómo aplicamos una garantía, un medio, de que no se va a ocurrir una mal función lo que hemos

previsto así? Para Mí solo se va a producir con dos medios necesarios y complementarios; el primero un

sistema rápido de desatado, pues no olvidemos que la persona receptora estaba inmovilizada, y el segundo

tener elementos (cremas, espumas, apósitos, etc...) para el tratamiento de las quemaduras lo suficientemente

a mano para recurrir a ellos en caso de emergencia.


Ejemplo 4. Decidimos aplicar una humillación pública pues es algo que nos place. Nunca nos olvidemos que

                  en la humillación pública tenemos el riesgo de que las personas que están a nuestro alrededor se

                  sientan implicadas emocionalmente en nuestra actuación y reaccionen mal pues no la mayor

                  parte de la sociedad considera reprobable nuestro comportamiento.


Solo el conocimiento del medio, habitualmente por comparación con otros similares, y de las personas que

se encuentran metidas en ello nos proporcionarán los resortes que aseguren que la situación no se nos

escapará de las manos. Para ello, por ejemplo, nunca se debería producir una situación en la que alguna de

las partes participantes en la acción vaya a encontrarse en una situación en la que lo peor que la puede

suceder sea la recepción de miradas reprobatorias; además, debemos procurar que sea lo suficientemente

ostensible para que se de la sensación de que "todo" el mundo nos está observando pero, simultáneamente,

lo suficientemente discreta para que pueda ser reconducida sin  producir daños mayores.

Son este conocimiento de la situación  y las personas implicadas lo que nos puede llevar a tener una situación

en la que la sensación de seguridad y confianza se combinen con el dulce y embriagador sentimiento de la

situación morbosa. Pero .... ¿Cómo aplicamos una garantía, un medio, de que no va a ocurrir una situación

en exceso tensa que transforme lo que es un gozo en una situación desastrosa? Pues sinceramente, solo el

autocontrol de nosotros mismos que nos lleve a abandonar la escena de forma veloz de tal forma que no

demos opción a una recriminación masiva pero sin que represente una huida puede asegurarnos

que esto será posible. Y por ello debemos asegurarnos que el camino a la salida se halla despejado.

Como resumen diré que la realización de una actividad segura desde el punto de vista físico solo

será posible si nos basamos en tres aspectos:

-El conocimiento del medio por parte de todos los que llevan a cabo la práctica.

-El conocimiento interpersonal que asegura una comunicación verbal y gestual adecuada para evitar

  situaciones indeseadas.

-La aplicación de diversos sistemas de seguridad complementarios para el caso de que nos hallemos

 en una situación inesperada como la cordada de seguridad de los alpinistas.


Como continuación del artículo escrito en el número anterior voy a continuar con esta parte por

la Seguridad emocional.


Parte 2ª B La Seguridad Emocional.

¿Por qué debemos hablar de este tipo de seguridad? ¿Al fin y al cabo no hay muchas personas

sumisas a las que les gusta sufrir? ¿No es cierto que los Dominantes deberían ser capaces de conocer

y saber los riesgos que corren y, por lo tanto, tomar las precauciones precisas para que no les pase

nada que no deseen? Sabido que lo anterior es cierto, deseo hacer dos precisiones importantes, en

Mi opinión: la primera, hay muchas personas sumisas a las que les gusta el dolor pero el dolor en la

entrega y en la emoción del hecho; no el sufrimiento derivado de que no poder hablar con la persona

que les guía ni el producido por la falta de relación y conocimiento de cómo está y del estado de ánimo

de esa última persona.

Por su parte, en el caso de los Dominantes, es cierto que sabemos los riesgos que corremos (o así debería

ser) pero no es menos cierto que su minimización es algo que también tendemos a llevar a cabo y, por lo

tanto, debemos considerar y ponderar. Es por ese conocimiento por el que debemos poner los medios y

las formas precisas para que las cosas discurran con el mínimo sobresalto posible.

Parece que doy a entender que en este tipo de relación no es factible una relación sin altibajos y sin que haya

malos momentos. En Mi opinión no solo no es factible sino que tampoco es deseable. Esto es así porque Yo

opino que estas relaciones son mucho más intensas que cualquier otro tipo de las que podamos pensar y que

cuando el momento es duro y desagradable lo es realmente y que cuando es placentero y feliz lo es mucho

más de lo que podemos esperar en cualquier otro tipo de relación.

Dada esta circunstancia, hay que indicar que la primera cuestión a tener muy en cuenta es nuestra propia

seguridad en nosotros mismo, en nuestro YO íntimo; aquello que nos liga con nosotros mismos y con lo

que deseamos ser, no lo que nos liga con los demás (sociedad, prestigio, amigos, familia, ...) sino lo que

lo hace con nuestro interior.

Debería ser necesaria que se encontrara presente en nuestro interior una gran seguridad en nosotros mismos

antes de iniciar ningún tipo de relación. Por lo tanto, ¿qué decir de antes de iniciar una relación BDSM? Sin

embargo, considero que todos seremos conscientes que por desgracia no es así pues la seguridad en

nosotros mismos depende de nuestro conocimiento íntimo y nuestra capacidad de auto análisis, así como

de la capacidad para aceptar que no somos perfectos y, por lo tanto, cometemos errores y fallos en los que,

para superarlos, a menudo necesitamos la ayuda y el impulso de los demás.

Supuesto que seamos una persona de estas características, estaremos en condiciones de poder aportarnos

el mínimo de Seguridad Emocional que necesitaremos para superar los baches antedichos con nota. Sin

embargo, esto no garantiza, en ningún instante, que la persona que empieza a caminar a nuestro lado tenga

dicho aspecto; aspecto en el que la deberemos apoyar.

Dicho todo lo anterior, he de indicar que esta parte de la seguridad es la que más difícilmente podemos

apoyar al otro pues no depende tanto de nosotros mismos ni de las condiciones en las que se inicia la

relación sino que depende de otros aspectos que muchas veces escapan a nuestro control y capacidad

de decisión, pues influyen, entre otras situaciones, los aspectos emocionales del otro, los malentendidos

y los aspectos educacionales, así como la interrelación con las circunstancias personales de cada uno.

Además esto influye especialmente en el aspecto de la seguridad que se proporciona a la gente en la

relación establecida; es decir, que podemos expresar que este aspecto se refiere a la seguridad que

perciben las personas en que, al acabar la sesión concreta que se produce, la relación va a seguir

funcionando y va a seguir desarrollándose de forma satisfactoria, incluso en la distancia (si existiese).

Pero es que hay otro tipo de peligro que reside en que la propia evolución de la relación sea divergentemente

vista por las partes que la componen. Así una sumisa puede llegar a aspirar a vivir con su Dueño debido a

que en todos los momentos en los que están juntos las cosas funcionan de una forma casi perfecta (con

asunción de los antedichos altibajos) pero este Otro puede no desear que esto suceda nunca pues, por

ejemplo, el BDSM no es el tipo de relación en la que Él considere que se puede convivir las 24 horas del

día (o viceversa).

Voy a indicar como considero Yo que pueden ser sobrellevados y minimizados los peligros que he

enunciado y que afectan a la seguridad emocional de las personas que integran la relación. He de decir

que considero que las bases fundamentales residirán en la confianza en el otro, la capacidad de dialogar

y conversar y la capacidad para valorar los buenos momentos por encima de los malos manteniendo el

necesario equilibrio del espíritu.

Respecto de cómo hacer que los aspectos emocionales del otro, cuando sean negativos, no afecten

ni a la confianza mutua ni a la auto confianza de la persona que pasa por el mal momento, he de decir que

el único camino que conozco es el reforzamiento de esta última (la auto confianza) haciendo que la persona

que duda reviva sus mejores momentos y sus mejores sensaciones en los momentos de la relación y como

éstos han hecho que esta persona sea intensamente feliz y dichosa al sentirse plena y llena de lo que desea

ser.

Sin embargo, he de advertir que se corre el riesgo de que, en el caso de no lograr que la persona que debiera

recibir dicho apoyo moral lo acepte e interiorice, la persona que está prestando dicho apoyo sienta que su auto

confianza se tambalea (por la falta de respuesta positiva emocional del primero) y que la relación empiece a

andar al garete debido a la falta de sintonía entre ambos.

¿Cómo aclarar los malentendidos que se producen a lo largo de nuestra vivencia en común? Bueno hay que

decir que, en principio, en cuanto aparezca la expresión "no te creo" en nuestra mente debemos considerar

seriamente si la relación está funcionando como deseamos. El simple hecho de esta muestra de desconfianza

hace que nuestra capacidad de creer en el otro se tambalee y nos lleve a dudar de esa persona.

Por lo tanto, lo primero para aclarar los malentendidos la confianza mutua. Lo segundo es hablarlos, no

callárnoslo y no creer que el otro nos puede hacer un daño gratuito. Es decir, para aclarar un malentendido

lo que debemos es acercarnos el uno al otro con la mente abierta y los rencores (creados por ese

malentendido) aparcados; a continuación, explicamos lo que nos ha parecido mal y expresamos nuestra

disconformidad con lo que hemos entendido que ha dicho el otro, aceptando, de forma lógica sus

explicaciones y convicciones.

Debo resaltar, antes de seguir adelante, que, en Mi experiencia, la mayor parte de los malentendidos se

enquistan porque la parte supuestamente ofendida no los aclara (es decir, no enfrenta a la otra parte con los

mismos) y deja que permanezcan en su interior corroyendo su auto confianza y la confianza en el otro. Por

ello, Mi consejo es que cuando algo nos siente mal intentemos aclararlo con la otra parte a la mayor brevedad

posible y, siempre que se pueda, cara a cara.

Voy a intentar abordar los aspectos educacionales.

Primero voy a definir los mismos como el conjunto de actitudes aprendidas desde que nacemos hasta el día

de hoy. Por lo tanto, incluyo dentro de ellos todo las nociones que hemos recibido tanto de la familia, como

de la escuela, la Iglesia, el Estado, los diversos grupos de amigos que hemos frecuentado, etc.

Estos aspectos son los que nos han venido diciendo que, por ejemplo, (antes) la homosexualidad  y la

bisexualidad eran comportamientos antinatura y que ahora nos dicen que siguen siendo comportamientos

minoritarios cuando existen muchos estudios antropológicos y biológicos que desdicen dicha afirmación.

O, por ejemplo, que la familia tradicional europea (padre, madre e hijos) es la más conveniente desdeñando

y denigrando otros sistemas y formas como la poligamia o la androgamia presentes en otro tipo de sociedades

y que funcionan a la perfección.

También son los que llevan a decir que es necesaria la preeminencia del hombre sobre la mujer (el machismo)

por ser más inteligente o más fuerte físicamente, cosas que la sociedad se ha encargado hasta la saciedad

de demostrar que no son ciertas.

¿Cómo afectan los aspectos educacionales a la seguridad emocional? Aunque esto requeriría un artículo en

sí (lo dejo para otra ocasión) solo diré que, en Mi caso, una parte muy importante de Mi forma de actuar se

dedica, entre otras muchas cosas, a romper tabúes íntimos de comportamiento enfrentándose a lo

socialmente normalizado.

En esta ruptura existen muchos momentos en los que la formación íntima de la persona (que la relacionamos

con nuestro propio ser sin serlo) queda en entredicho y al hacerlo sentimos el vértigo de no saber quien

somos y de quedar desorientados.

Bien solo decir que la receta es la misma: auto confianza en el camino andado, confianza en las personas que

nos acompañan en este camino y comunicación, mucha comunicación entre todos. Ah, y apoyo sin fisuras

por parte de la persona que ve que el mundo que le rodea cambia bruscamente y siente que no tiene donde

asirse.

No se pueden desdeñar las dudas que han surgido en la ruptura de determinados tabúes con un "no te

preocupes que el mundo va a seguir girando igual". No porque esto deje de ser cierto, sino porque esa

respuesta no va a calmar ni las inquietudes ni las dudas surgidas en la persona que se siente fuera de sí

misma.

Se debe de dar respuesta a la situación, haciendo ver las grandes ventajas del cambio y como el aspecto de

liberación hedonista de la situación va a generar en nosotros una sensación de seguridad y de bienestar que

nos va a llenar y a hacer sentir como en un renacimiento personal. Para ello, es preciso conocer bien a la

persona que sufre esta ruptura y saber explicarle a ella directamente lo que representa esa ruptura haciéndola

ver como lo que antes sentía la lastraba de forma de forma negativa impidiéndola su crecimiento personal por

contribuir a que sus sensaciones y emociones permanecieran capadas y obturadas.

En este sentido he de decir que Mi experiencia es solo positiva en pocos casos pues la mayor parte de la

veces el vértigo que surge del interior de la persona afectada obnubila su capacidad de reacción a corto plazo

y la deja situada en la situación de buscar la seguridad en lo conocido de toda la vida que es lo que nos

parece estable y permanente.

Por último, Me gustaría indicar que las (siempre para Mi) más indeseadas consecuencias de la ruptura de la

Seguridad Emocional se pueden enumerar como:

a) La afirmación de "esto no es lo mio". Es decir que este tipo de vida no es lo que deseamos y, por lo tanto,

    intentar anularlo en nuestro interior generando, de esta manera, una infelicidad interior mucho más

    profunda.

De esta infelicidad se sale más adelante o no con muchos más miedos y precauciones de los que teníamos

en un principio.

b)La afirmación de "lo que pasa es que me he equivocado de rol" que lleva a personas (no corresponde a

    todas las personas que lo hacen) a cambiar el mismo por resentimiento; generando una situación falsa

    respecto de los sentimientos reales que, a veces, puede parecer muy real pues no olvidemos que la

    persona que lo hace conoce el rol desde el que ha migrado.

c)El enquistamiento de dicha inseguridad que hace que la persona afectada acarrer miedo e irresoluciones

   a cualquier nueva relación que pretenda iniciar implementando una situación que, a su vez, conlleva que

   la otra persona pueda sentir dicha inseguridad en su interior planteándose si está dispuesto a hacer

   lo que debe.


En un próximo número, seguiré con un artículo sobre la consideración de la sensatez.


Parte 3ª Sensato.

Aunque es el primer término que aparece en el lema del SSC por su mayor sencillez en la

explicación lo he dejado en el último lugar. Deseo iniciar este artículo indicando porque Me inclino por la

traducción de "sensato" en contraposición a la habitual que se suele leer de "sano". Para ello es necesario

recurrir un poco a la historia de la creación de este acrónimo.

Según tengo Yo entendido y leído, el acrónimo SSC aparece por primera vez en un encuentro gay

y lésbico en los EEUU en el año 1987, en una pancarta de activistas SM. Su denominación en inglés es

"sane, secure and consensuate". Siguiendo con la historia, podemos ver que estas siglas fueron usadas

en documentos internos de este grupo (se considera autores a Bart Douglas y David Stein). Su intención,

al formularlas, fue actuar en contra de las presiones externas contra sus prácticas por lo que las presentaban

de este modo:

1.Rechazando la acusación a los sectores gay-SM de obligar por la fuerza a llevar a cabo sus prácticas.

2.negando que el SM implique sexo inseguro y prácticas dañinas; especialmente las relacionadas con el VIH

   y las ETS.

3.Demostrar de que los practicantes del SM no son desequilibrados.


Dicho en pocas palabras, la declaración de principios del SSC fue hecha como un modo de mantener las

distancias con sus adversarios políticos y como una forma rápida de propiciar a la creciente comunidad SM

una presentación de lo que en sí misma significa.  En 1988, la conferencia nacional de la asociación "Leather

Pride" en Dallas incluyó estas tres palabras en el proyecto de una de sus declaraciones, y las siglas SSC

comenzaron a extenderse entre los representantes de la "Leather Pride".

Bien, visto que así nacieron estas siglas y después de leer y reflexionar lo primero que debemos indicar que

la traducción directa al castellano de "sane" no es "sano" como mucha gente parece creer sino que es

(referido a las personas) "cuerdo-a, sensato-a" o bien (si estamos hablando de la conducta de una persona)

"prudente" ; de hecho (y a mayor abundamiento) si recurrimos a un diccionario de inglés observaremos que

dicha palabra es la contraposición de "insane" cuya traducción nos da dos acepciones básicas que son las

de "loco-a, demente" (si nos estamos refiriendo a una persona)  o la de "insensato-a" (si hablamos de una

acción).

Es por ello que, con el fin de mantener la S inicial, he decidido traducir "sane" como "sensato" y no como

"sano".

Explicado esto tengo que tomar la definición de la RAE tanto para "sensato" como para "cuerdo" y para

"prudente".

Con ello tenemos las siguientes definiciones; sensato, ta: adj. Prudente, cuerdo, de buen juicio; cuerdo,

da: 1. adj. Que está en su juicio. U. t. c. s. 2. adj. Prudente, que reflexiona antes de determinar. U. t. c. s.;

prudente: adj. Que tiene prudencia y actúa con moderación y cautela.


Por lo tanto, tenemos que algo sensato es algo que tiene buen juicio o que está en su juicio (en su sano juicio,

solemos decir); que reflexiona antes de actuar; y que, incluso, al actuar lo hace con moderación y cautela.

Es por ello quizá que este sea el principio más fácil de explicar que se refiere a que aquello que vayamos a

hacer sepamos bien lo que estemos haciendo; que reflexionemos antes de actuar y que conozcamos bien

cuáles pueden ser las consecuencias de nuestros actos. Los catalanes dirían que actuemos con seny y los

euskaldunes que tengamos sentzun. Es decir, en todo caso que nos mantengamos siempre en nuestros

cabales; que nuestro autodominio sea el mayor posible y que no cometamos locuras ni nos metamos en

camisas de once varas de las que no sepamos cómo vamos a salir.

Parece que este aspecto no necesita una mayor explicación, pues todos entendemos, de forma intuitiva,

lo que es una persona o un acto sensato. Sin embargo, voy a intentar daros un par de las claves que Yo

considero que son necesario tener en cuenta para que los actos y las actividades que llevemos a cabo lo

sean y no resulten insensatas o insanas. Voy a aportar dos ejemplos de lo que, a Mi entender es una

insensatez leve: Así, no tratemos de colgar a una persona de un vano si no sabemos cuánto aguanta

ese vano y si los soportes van a aguantar el peso de la misma; o si solo hemos hecho ligeras prácticas de

colgadura sencilla y no estamos preparados para llevar a cabo esta peligrosa praxis.

O que no hagamos (o consintamos) que una sumisa se tatúe encima del pubis "siempre Suya, mi Señor XXX"

a los dos meses o a las dos semanas de relación cuando no podemos estar seguros de que la duración la

misma tenderá a ser indefinida.

A sensu contrario, tenemos que decir que si vamos a llevar a cabo una práctica nueva la hablemos

previamente y consideremos que la persona con la que la vamos a llevar  a cabo está preparada para

abordarla; que, siempre y desde cualquier punto de vista, tengamos claras cuales son las posibilidades de

salida que nos ofrece dicha práctica.

Por cierto, que hablarla previamente no implica el hacerlo de forma tal que esa persona sepa que la vamos

a realizar de forma inmediata sino que significa ir diciendo y expresando lo que se puede hacer y como para

imbuir a la persona de las cosas que pueden ser llevadas a efecto.

También resulta importante que no sometamos a un juicio no acertado a la otra persona; es decir, que,

previo casi a decirla que se ponga de rodilladas, la conozcamos y seamos capaces de definir hasta qué

punto puede llevar a efecto lo que se pretende y hasta qué punto podemos ser capaces de contar con su

entusiasta colaboración.

Ser sensato es entender que aquello a lo que nos expongamos no nos vaya a llevar a un sitio del que no

sepamos salir (por ejemplo, que no hagamos determinadas actividades que nos puedan llevar a la cárcel por

escándalo público por realizarlas en lugares en los que no tiene sentido llevarlas a cabo).

En fin, que la sensatez consiste en que las locuras que llevemos a cabo sean medidas, aunque...mejor sería

que no hiciéramos locuras pero eso es francamente difícil en nuestro mundo en el cual (como dije hablando de

la Seguridad Física) ejercemos un auténtico deporte de riesgo.

Llegados a este punto nos podemos preguntar qué podemos hacer para aumentar nuestra sensatez.

Mi primera recomendación es que aseguremos nuestro equilibrio, nuestro autodominio; que sepamos que

siempre es más fácil salir de una situación compleja si mantienes tu cabeza fría y no te dejas llevar por los

explosivos sentimientos que nos suelen embargar. Es por ello que recomiendo encarecidamente que nos

conozcamos a nosotros mismos y que seamos capaces de tener un buen juicio sobre nosotros mismos.

Que sigamos el viejo adagio latino "conócete a ti mismo".

El segundo consejo sería (y cuidado que soy reiterativo) que nos formemos; que leamos, estudiemos

y reflexionemos; que sepamos donde y cuando y como podemos llevar a cabo cada una de las prácticas

que deseamos realizar; que sepamos qué medios hay que tener para llevarlas a cabo y cuáles para que

puedan ser rápidamente deshechas; que sepamos explicar lo que vamos a hacer, en el caso de que sea

preciso, para minimizar la angustia de la persona que la va a sufrir (o disfrutar pero que de primeras puede

sentirse superada por la misma). Además, he de decir que la formación hará que nosotros mismos estemos

más seguros de lo que llevamos a efecto.

Como tercer aspecto hay que o bien saber cómo es la otra persona o bien tener un alto índice de

comunicación con ella. Solo en la confianza y en la complicidad entre las personas puede haber la sensatez

necesaria para que nuestras "prácticas de riesgo" puedan ser llevadas a buen puerto y sin causar ningún mal,

tanto en el aspecto físico  como en el psicológico.

Por último, diré que nuestra sensatez se refuerza con nuestra calma y disminuye con nuestra ansiedad; que

nuestra clama se refuerza cuando las cosas que hacemos van a buen puerto y sentimos que ejercemos

control sobre ellas (como cuando cogemos un coche por primera vez) y que nuestra ansiedad crece con

nuestra inseguridad y con nuestro miedo.

Por ello, seamos calmos, planifiquemos como podemos hacer las cosas (siempre dejando un alto grado a la

improvisación pero una improvisación que hayamos imaginado y que sepamos que somos capaces de

controlar) y llevémoslas a cabo con tino y tiento con el fin de que nuestra situación sea cada vez más sensata

dentro de la dulce insensatez que dice la sociedad que es llevar a cabo nuestra vida.

Y para huir de la insensatez... ¿cómo nos formamos? Pues, solo se me ocurre que sepamos claramente y

que seamos muy conscientes de cuales son las acciones que son perniciosas para la salud, física, psicológica

o moral de la persona y que las evitemos. No voy a dar aquí una exhaustiva lista de cuales pueden ser estas

acciones pero... sí que sepamos que son las que van a marcar a las personas bien en su devenir físico o

psicológico............ para mal.

Dicho de otra forma, evitemos, en lo máximo posible, que las situaciones de humillación personal o de daño

físico superen lo que es sensato y se conviertan, por lo tanto, en algo que marque a las personas para toda

la vida. Recordemos, por encima de todo que somos practicantes de la Dominación/sumisión; no del

maltrato. No convirtamos a las personas sumisas en dependientes de nosotros porque si lo hacemos nos

estaremos condenando a asumir la responsabilidad de cuidar de ellas de por vida.... aunque ya no

obtengamos el placer que esperamos obtener. (Por cierto que si no lo haríamos no es que no seríamos

Dominantes es que no seríamos ni personas).

Otra cosa, recordemos que cada persona tiene un nivel de soporte del dolor y de la humillación pero que

si rompemos ese nivel lo que estamos realizando no es algo sensato. Incluso podemos decir algo más y

es que todos tenemos unas limitaciones que resultan insensatas; por ejemplo, no debemos cortar los

tendones de Aquiles para que no pueda andar o hundir la autoestima de la persona de forma tal que si se

mira en un espejo se echa a llorar y precisa de un tratamiento que no siempre se sabe si va a resultar

exitoso.


FUENTE: DESCONOCIDA.