EL PROTOCOLO

17.04.2014 13:29

E l P r o t o c o l o B D S M

P o r G a b r e l

No
se discute que en el BDSM existe un conjunto de normas razonables y sensatas
que determinan cómo deben ser nuestras conductas, comportamientos y relación
con otras personas, a su vez saber qué podemos esperar de los demás.
Básicamente es lo que podríamos

denominar
Protocolo. En el Diccionario multilingüe de BDSM de

Bartomeu
Doménech (Ed. Bellaterra 2004) se define como "conjunto de reglas que hay que
observar".

Además
de lo anterior, el Protocolo sirve para desarrollar la fantasía y la
imaginación, adornan el vínculo y la relación, explicitando cada uno de

los
pasos que debes seguir durante un encuentro.

Ambas
formas de entender el Protocolo fueron denominadas en un debate celebrado en
Rosas5 (Barcelona) como Protocolo Generalizado (que afecta al BDSM como grupo)
y otro Protocolo Interno (que afecta al vínculo Amo-sumisa) [1]. No obstante,
algunos practicantes del BDSM se rebelan contra dichas normas, hay quien las
cuestiona y se muestran no partidarios de ellas, otros matizan en cambio que
son defensores de su existencia siempre que no sean muy elaboradas.

Lo
chocante de esta observación, que puedes seguir a través de lecturas en foros y
debates, es que aunque se escribe mucho sobre la conveniencia o no de Protocolo,
pocos se atreven a entrar en el detalle de cuáles son los contenidos de dicho
Protocolo, en qué conceptos se sustenta, de dónde proviene o cómo articularlo
[2].

Una
razón de esta carencia es intrínseca al BDSM, consecuencia de su variedad y su
pluralidad de prácticas, de modo que por ejemplo, aquellas reglas a seguir que
pudieran considerarse muy convenientes para la práctica del Bondage son
irrelevantes o quedan sin efecto para otras prácticas más próximas al
sadomasoquismo.

La
otra razón es dialéctica: ¿Qué incluye el protocolo? Hay quienes consideran que
deben quedar fuera de ser consideradas Protocolo BDSM aquellas reglas o normas
objetivas y explícitas que se concretan en torno a un evento, organización o
local (denominándolas, tal cual, reglas o normas), y también deben quedar fuera
las que se basan en el respeto y el buen comportamiento de las personas (por
cuanto se presuponen

para
quiénes quieren relacionarse e integrarse en el seno de una Comunidad);

incluyendo
por tanto sólo aquellas que sí tipifican y adornan propiamente la escena y el
comportamiento en rol del Dominante y de la sumisa.

Otros
en cambio, entre los que me incluyo, consideramos que el Protocolo está
constituido por la existencia del conjunto de normas, valores, símbolos y
formas de relación entre personas, aunque muchas no escritas, y que son las que
confieren un carácter singular y específico que permiten apelar a los términos
Subcultura BDSM y Estilo de Vida BDSM.

Como
soy consciente que el debate sobre el Protocolo continuará después de éste
Artículo, y quizá más por un sentido de previsión para cuando las cosas suceden
demasiado tarde, prefiero hacer referencia al todo y no quedarme solo en una
parte.

Debemos
tener claro que no existe un único Protocolo. El propósito de éste artículo es
mostrar dónde y cómo actúa el Protocolo y cuáles son las claves para que
cualquier practicante (inicial o con experiencia) sepa desenvolverse con su
mejor conocimiento y capacidad relacional dentro del BDSM.

Algunos
errores frecuentes respecto del Protocolo

El
Protocolo existe porque existen las relaciones entre practicantes del BDSM. Es
necesario para la buena armonía y convivencia de quienes se relacionan.

Creo
que debemos tener en cuenta, ante todo, a quién afecta el Protocolo. Un error
muy común es pensar que el Protocolo solo se aplica cuando se trata de
actividades organizadas que congregan a un amplio número de practicantes del
BDSM. Unas pautas de comportamiento en una relación Amo - sumisa ya forman en
su conjunto un Protocolo. Incorporar a una tercera persona a ese vínculo o
relación implica

necesariamente
explicar cómo se manifiestan los roles en dicho vínculo. Es verdad que, donde
se hace público y manifiesto el Protocolo es en las Organizaciones, locales con
espacios acondicionados para BDSM y aquellos eventos puntuales para el
encuentro y desarrollo de algunas prácticas. Cada uno de estos casos puede
tener especificidades

aunque
la mayor parte de sus normas son comunes.

Otro
error muy frecuente es pensar que el Protocolo solo se refiere a cómo debe
comportarse una sumisa o esclava frente a su Amo, y por indicación de éste a
otros Dominantes y sumisas. Se olvidan que el Protocolo también debe ser
seguido y respetado por los Dominantes (la falsa idea del Amo "dios") en
relación a su sumisa y esclava, en la relación con otros Dominantes y para con
otras sumisas.

Una
generalización que también da lugar a errores frecuentes, es pensar que el
Protocolo solamente se extiende a aspectos como el código de vestuario, un
argot específico, uso de instalaciones o aplicar las normas sólo en el momento
del desarrollo de una sesión o juego BDSM.

Para
terminar con la descripción de situaciones que considero erróneas, otra que se
da con suma frecuencia es la que considera que el Protocolo se aplica sólo con
quien ha dado muestras suficientes de merecerlo. Como forma de comunicación, el
Protocolo revela mucha información: apariencia externa, estética, saber estar,
carácter del rol y experiencia.

Los cuasi Dogmas del BDSM

El
Protocolo existe porque el BDSM incide, afecta y altera al estado físico y
emocional de quienes lo practican. En cualquiera de sus variantes, el BDSM
desarrolla relaciones asimétricas: Una persona inmoviliza - otra queda
inmovilizada; una persona ejerce autoridad y poder - otra obedece; una persona
inflinge dolor y humillación - otra lo experimenta.

En
un nivel superior, inviolable por describirlo de algún modo y que pudiéramos
considerarlas como dogmas están un conjunto de valores que giran sobre los
conceptos "Seguro, Sensato y Consensuado" (acrónimo SSC); y "Riesgo Asumido y
Consensuado para la práctica Sexual Alternativa" (acrónimo RACSA o RACK). Esta
terminología

conceptual,
tantas veces citada y redefinida en cualquier espacio virtual o físico de BDSM,
trata de garantizar que entre los participantes quedan consensuadas las
prácticas, las formas de comunicación y mecanismos de seguridad, los límites y
alcance de dichas prácticas; y que el proceso de recuperación o cuidado que se
requiere y que cualquier alteración negativa física y emocional quedará
adecuadamente reestablecida [3].

Otro
conjunto de valores están destinados a identificar las actitudes y aptitudes
que deben identificar los roles superior e inferior en estas relaciones
asimétricas.

Básicamente
es responder a dos preguntas: ¿Qué se espera de un Dominante?, ¿Qué se

espera
de un sumiso? Aquí el Protocolo es más díscolo y difícil de precisar, porque
cada Comunidad BDSM acentúa unas cualidades o unos rasgos en detrimento de
otros, buscando una mayor adaptabilidad para el conjunto de personas que
congrega (por ejemplo, las sociedades hispanas han enfatizado mucho en aquellos
valores que identifican claramente al BDSM fuera de toda sospecha relacionada
con el predominio del hombre sobre la mujer y situaciones de abuso sexual). Pero
todas las Comunidades tienen en común que describen las características del
comportamiento esperadas en ambos roles y el alcance de las respectivas
responsabilidades y obligaciones de todos

los
practicantes según sea su rol. Están muy difundidas las 10 reglas para los
Dominantes y las 10 reglas para la sumisa [4]: Paciente, humilde, mente
abierta, comunicativo, honesto, sensible, dominante/sumiso, realista, cuerpo
sano, y diviértase.

Las
cualidades del Protocolo El BDSM no ha desarrollado su propio Protocolo sobre
la base de un precedente ideológico o una corriente filosófica, ni siquiera una
fantasía, (aunque el goreano tiene

especificidades
propias del mundo fantástico que recrea) [5].

Podemos
afirmar que, por una parte, el Protocolo del BDSM es el resultado de incorporar
elementos específicos de su tradición, como pueden ser por ejemplo, el uso de
un lenguaje - argot BDSM; las formas de tratamiento que marcan la distancia
entre roles; determinadas formas y variantes de vestimenta y desnudez corporal;
el uso de símbolos y adornos para el cuerpo; la adopción de determinadas
posiciones corporales; algunas consideraciones relacionadas con la seguridad en
la práctica BDSM, y todas aquellas otras variantes que hacen del Estilo de Vida
una práctica relacional y sexual alternativa que transgreden a las
tradicionales y convencionalmente establecidas en nuestras sociedades. Y por
otra parte, añadido a lo anterior, incorpora para sí valores

universales
como son el respeto a las personas, el sentido común, las buenas prácticas, y
mantener las buenas formas.

La
cualidad más importante de un Protocolo es su utilidad práctica, y en el BDSM
la cumple. Existe porque es útil para cada situación. Por tanto su existencia y
la consideración de ser tenida en cuenta no actúan de forma coercitiva ni merma
creatividad a quienes la cumplen. Más bien al contrario, enfatiza y genera más
atención para que el respeto, las buenas prácticas o las buenas maneras se
lleven a la práctica con exquisito cuidado.

En
los vínculos Amo - sumisa, este sentido de la utilidad hace que el Protocolo
actúe como un instrumento poderoso del aprendizaje a través del
condicionamiento operante o instrumental, es decir, a través del reforzamiento
y del castigo tan ampliamente utilizados en el BDSM [6].

Por
ejemplo, recientemente leí las instrucciones que un Ama daba a su sumiso para
preparar la mesa para ella y sus invitados y la forma de servirla:
absolutamente nada de aquellas instrucciones tenía alguna particularidad
específica para el BDSM, todo lo contrario, era el resumen de cualquier manual
de vestir y servir una mesa de comensales. Pero su sumiso debe cumplirlo con
sumo cuidado sabiendo que su Ama

estará
muy atenta de que sigue las instrucciones, o sufrirá las consecuencias de su
castigo, en definitiva, el sumiso pondrá en práctica un Protocolo que le obliga
a manifestar su conducta de sometido a la voluntad de su Ama.

Para
el BDSM en general el Protocolo sirve para fijar las pautas generales de
conducta de sus practicantes, la consideración de la admisión o no en el seno
de la Comunidad a nuevas personas y sus posibles prácticas.

Para
el Dominante, el Protocolo sirve para fijar los objetivos a corto plazo en
relación a su vínculo con su sumisa, es decir, dentro de los límites
consensuados, qué cosas practicar y cómo espera que las practique para que le
reporten el beneficio y placer esperados de la entrega sumisa.

Para
la sumisa, el Protocolo es el camino a seguir para llevar a cabo la conducta
esperada por su Dominante, con el fin de proporcionarle el bienestar y placer
debidos y como fuente para la obtención de su propio placer. El Protocolo ayuda
para penetrar en el adecuado ambiente de sumisión, centrándose en las tareas
que debe cumplir, dejando

a
un lado aquellos otros factores que pudieran condicionar el desempeño eficaz de
dichas tareas.

La diversidad en el Protocolo

En
la primera parte hemos ido desgranando las ideas precedentes, los errores de
apreciación que frecuentemente se cometen, y finalmente sus cualidades, hemos
estado dando pistas del alcance real de los Protocolos o conjunto de reglas y
normas escritas y no escritas del comportamiento en el BDSM. Ahora es el
momento de ir fijándolas enmás detalle.

El
Lenguaje de los Símbolos

Una
serie de símbolos visibles sustentan la mejor tradición del BDSM en el
Protocolo, de las que destaco:

-El
triskel como emblema del BDSM (Emblema Project) y la bandera

 (Leather PrideFlag) que localizamos en muchos
espacios para identificar

 que congregan a la Comunidad BDSM. En un
reciente viaje a Bruselas,

 donde banderas de todo país y signo asoman de
los edificios del centro

 de la ciudad, me detuve a contemplar las
decenas de Leather Pride Flag

 que ondeaban en sus calles.

-El
negro, color universalmente usado como forma de vestir que identifica

 a la Comunidad y comúnmente aceptado como
requisito de participación

 y relación con otros.

-El
Cuero, y posteriormente el látex como tejidos preferentes y con un

 alto componente fetichista junto con sus
complementos de botas y

 zapatos de tacón alto, cinturones anchos y
cadenas.

-El
Collar, símbolo universalmente utilizado para describir un vínculo de

 Dominación - sumisión, la señal inequívoca de
pertenencia a un

 Dominante, en sus variantes de collar de
entrenamiento y disciplina o

 collar de paseo.

-El
anillo, alegoría del anillo descrito en Historia de O, otra variante de

 señal de pertenencia.

-Las
listas de prácticas BDSM, playlist, como primer paso - norma para

 proceder a la comunicación y establecimiento
de las afinidades, prácticas

 posibles y límites dentro del BDSM entre dos
practicantes de diferente rol.

-El
contrato, temporal o indefinido, manifestación escrita de los propósitos

 y el alcance del poder de un Amo sobre su
sumisa.

-Las
ceremonias y rituales, las más difundidas las de Iniciación, de las

 Rosas (o consagración de un vínculo) y la del
Té (inspirada en el mundo

 Geisha). A estas hay que añadirles aquellas
otras que cada Organización

 o grupo de amigos BDSM deciden llevar a la
práctica (por ejemplo, bajo

 el nombre de rituales, los peruanos de
LoveChains han incorporado una

 amplia variedad) [7].

-Los
pañuelos de colores, complemento utilizado en ambientes

 homosexuales como forma predominante de
identificarse en una

 tendencia dominante o sumisa y en qué grado de
implicación o

 compromiso de relación mantiene su vínculo. Su
origen comenzó en la

 costa oeste de Estados Unidos y enseguida
recorrió todo el país y el

 sur de Canadá.

El
Protocolo para el vínculo Amo - sumisa, la humillación y servidumbre.

En
este caso nos referimos a las pautas (algunas veces más que pautas son reglas
inviolables) a seguir y normas de conducta que afectan de forma exclusiva a una
relación Amo - sumisa. Estas, por lo general, son las instrucciones precisas
que el Amo consensúa con su sumisa que afectan:

-Al
conocimiento mutuo, los límites y limitaciones a partir del trabajo

 sobre una lista de prácticas.

-Desde
el nombre de la sumisa hasta la forma de tratamiento y uso del

 Usted; Amo; Señor; Dueño; etc.

-Habla,
mirada y posiciones corporales [8].

-Uso
del tiempo, de los espacios y del mobiliario.

-Formas
de servidumbre, incluida la sexual.

-Celebración
de Rituales y ceremonias.

-Vestuario
y desnudez.

-Relaciones
de la sumisa con otras personas del BDSM.

-Publicidad
o no de la existencia del vínculo y

-Grado
de concreción o vinculación de la relación, temporal o indefinida,

 parcial o con tendencia a una Cesión Completa
de Poder (Total Power

 Exchange) [9].

En
el proceso de aprendizaje de la sumisión, la humillación y la servidumbre se
requiere por parte del Amo una serie de pautas e instrucciones (tantas como sea
posible según sus objetivos, y cuanto más descritas mejor) que ayuden a la
sumisa para cumplir su misión. Cuando el Amo planifica escenas de humillación
se basa en las fantasías

propias
y las de su sumisa, desempeñará su rol y actuará con autoridad y creatividad, y
exige de la sumisa estricta obediencia, cumplimiento y sometimiento. Es aquí
donde el Protocolo demuestra sus beneficios.

A
través de la humillación la sumisa se somete a la voluntad de su Amo. La obliga
a darse cuenta de cuán profundamente es esta decisión y que obedecer no siempre
resultará grato y fácil. Afectará psicológicamente a la sumisa en aspectos
positivos en unas ocasiones, y quizá en la mayoría de un modo negativo, de ahí
la importancia que el Amo conozca muy bien a su sumisa y emplee con suma
precaución la humillación. El

Amo
es siempre responsable del cuidado somático de la sumisa, de su crecimiento en
la relación y en el desarrollo de la sumisa.

La
humillación está asociada a estas prácticas: Adoración, animalismo, aspecto
físico, ceremonias, castigos, comunicación Amo-sumisa, control de decisiones,
dolor, exhibicionismo, forma de hablar y mirar, forma de vestir, mortificación,
objeto, posiciones corporales, rituales, rol de edad, rol de género,
servidumbre funcional, servidumbre sexual (homo, hetero y bisexuales) y
súplica.

Adicionalmente
y de forma pormenorizada, el Amo que planifica a través de un detallado
Protocolo las escenas de humillación puede beneficiarse en:

-Facilitar
a la sumisa que asuma su rol, entrar en la sumisión y sentirse

 realmente sometida.

-Potenciar
la humildad en la conducta de la sumisa, aceptando que la

 humillación es un poder que ejerce su Amo para
que ella obedezca y le

 satisfaga. La dimensión y alcance de este
comportamiento humilde

 queda restringida al universo de su Amo y sólo
en este espacio es donde

 deberá manifestarla.

-Modificación
de la conducta de la sumisa. La humillación es empleada

 para romper con las pautas y convencionalismos
de cada uno [10].

El
Protocolo en Internet Durante los primeros años del Internet, el Protocolo o
normas de comportamiento sirvieron para reconocer quién era practicante -
interesado en el BDSM y quién un desafortunado curioso. En los últimos cinco
años y la incorporación de miles de nuevos

usuarios,
esa capacidad de reconocimiento no es posible (algunos sarcásticos dicen que es
cuestión de repetir cuatro sencillas reglas). A la vez que se han generalizado
y proliferado los espacios virtuales donde supuestamente se agrupan los
practicantes de BDSM (donde cada vez que se habla es más de todo lo
insustancial que de BDSM). De

modo
que, pese a existir normas de acceso y comportamiento, los administradores
-moderadores de estos espacios parecen más vigilantes -policías persiguiendo a
los que incumplen dichas normas, sobre todo si son las más esenciales. Con lo
que el Protocolo tiende a diluirse y en muchos casos a desaparecer para quedar
relegado a los contactos

privados.

Hasta
el momento, el Protocolo de los espacios de BDSM en Internet contempla
habitualmente:

-El
respeto al otro como forma esencial de comunicación. Una norma

 básica quepersiste auque desgraciadamente
también se transgrede. [11]

-Formas
de identificar los apodos o nicks de los participantes, según sean

 sus roles [12].

-Formas
de habla, conversación y de tratamiento entre los participantes,

 según sean sus roles.

-Formas
de organizar las actividades dentro y fuera del espacio virtual

 (las comúnmente denominadas Kedadas), así como
de los debates y

 tratamiento del conocimiento y la información
acerca del BDSM.

-Formas
de resolver los conflictos que puedan producirse entre

 participantes. Últimamente tengo la impresión
que también se ha perdido

 en sustitución del webmaster-juez y parte.

-Formas
de contribuir al sostenimiento económico e informático del

 espacio virtual.

El
Protocolo en Organizaciones y Locales de BDSM

Antes
mencionamos que en estos se hace necesaria la necesidad de publicar reglas
básicas y Protocolo. Hay referencias en el artículo de Cuadernos BDSM nº 3,
titulado "BDSM Social" [13]. Estas normas que tienen en común:

-Formas
de acceso a las organizaciones, derecho de admisión y

 preservación de la identidad de los
asistentes.

-Formas
de organización y administración.

-Formas
de desarrollo de actividades de performance y sesiones BDSM

 grupales.

-Uso
de las instalaciones y prácticas permitidas.

-Formas
de moderación de grupos de debate e integración de nuevos

 miembros.

-Formas
de intervención en caso de conflictos.

Bajo
la denominación de Código de Conducta la Society of Janus [14] establece 10
reglas para sus miembros, cuya máxima es no perturbar el juego de los demás. En
cambio, el Club Rosas5 ha optado por la denominación de Régimen Interno y
amplía hasta 15 las normas que deben ser respetadas. [15]

Algunas
Organizaciones desarrollan sus Protocolos inspirados en la literatura y la
fantasía, tipo Roissy y Samois (inspirados en la Historia de O), y las Goreanas
(inspiradas en la novela de John Norman) entre otras.

El
Protocolo entre Dominantes.

Recientemente
he participado en un foro donde he expuesto mis apreciaciones sobre ésta forma
de Protocolo. Aunque genere mucho rechazo por parte de otros Dominantes, me
detendré más en explicarlo [16].

-Respeto:
A su persona, a sus límites y a su vida privada. Respeto a su

 anonimato (incluido el nick) salvo
consentimiento previo.

-Discreción:
Las conversaciones particulares no tienen por qué ser

 reveladas.

Previamente
a una invitación, debe conocer quiénes son el resto de invitados.

-Consideración:
Si no es conocido ni hay referencias, es tratado como

  Dominante en un trato de igualdad, sin dudar
de su condición salvo un

  comportamiento que haya manifestado lo
contrario, y aún así tiene el

  derecho de, privadamente, exponerle las
razones por las que ha dejado

  de tener tal consideración.

-Reconocimiento:
A su pertenencia en la Comunidad BDSM, a su

  experiencia en el BDSM y a su Maestría.

-Preferencia
de Anfitrión: En su domicilio y en su Comunidad. A ser

  considerado Master de Master y/o Maestro de
Ceremonias donde es

  reconocida su experiencia y maestría. A ser
el primero en el uso y

  disfrute del juego SM donde es el anfitrión.

En
presencia de sumisas, actuando en rol, tendrá preferencia ante ellas.

-Inviolabilidad:
Su propiedad es suya y es inviolable. Para poder hacer

 uso de ella debo contar con su debida
autorización. La presencia de un

 collar (aún en periodo de pruebas) es
suficiente para garantizar que su

 propiedad es inviolable.

-Interés:
Y atención preferente a lo que diga o haga por su condición

 Dominante.

-Visión:
Tiene derecho a tener una visión diferente, incluso

 completamente diferente de la práctica del
BDSM, sin tener por qué ser

 prejuzgada o criticada por mi parte, siempre
en la seguridad, sensatez y

 consenso.

-Reciprocidad:
Consensuar formas recíprocas de Protocolo.

El
Protocolo entre sumisas.

El
Protocolo más usado contempla la hermandad entre las sumisas y esclavas, como
forma de comprensión, aprecio y apoyo mutuo. En otras ocasiones, este Protocolo
se vuelve más estricto cuando resulta necesario para la escena o práctica de
Dominación - sumisión que se quiere llevar a cabo.

Algunas
sumisas realizan actividades encaminadas a la información - orientación y
acompañamiento de otras que recién se inician. En estos casos se concreta el
reparto de tareas, cierta jerarquía basada en la experiencia y el alcance y
responsabilidad de dicha tarea sin menoscabo de las acciones y decisiones que
pueda tomar el Dominante.

El
Protocolo en la Seguridad

La
práctica del BDSM conlleva asumir riesgos a partes iguales entre Dominantes y
sumisas, del mismo modo que minorarlos y aumentar las condiciones de seguridad
son responsabilidad de ambos roles en base al conocimiento de las prácticas, la
experiencia y la forma de actuar en caso de lesiones [16].

Olvidamos
con frecuencia la conveniencia de tener disponibles las pautas a seguir para
aumentar la seguridad de nuestras prácticas. Son algunos ejemplos:

-Safeword
o el posible uso de la palabra de seguridad durante el

  desarrollo de una sesión BDSM [17].

-Instrumental
y atención de primeros auxilios sanitarios.

-El
conocimiento de la seguridad en el Bondage [18].

-El
conocimiento de la seguridad en el Spanking y azotes [19].

-El
conocimiento del Aftercare o cuidado Post Sesión.

El
Protocolo para dirimir conflictos dentro del BDSM

Este
tema sigue preocupando a muchas Comunidades BDSM, comunidades formales
(legales) o informales (amigos que se juntan para celebrar y jugar). Estas son
las soluciones que proponen:

-La
existencia del Master of Masters, que en los locales de BDSM suele

 ser el dueño del local, (tiene el derecho de
admisión y de expulsión, es

 el responsable de la mazmorra y él decide
quién, cómo y cuánto juega).

 En las Comunidades, el Master of Masters
resulta elegido de forma

 temporal y se ocupa de coordinar el desarrollo
de las actividades o

 sesiones. En domicilio particular coincide con
el anfitrión, salvo

 que reconozca entre los Dominantes alguien con
más crédito, pericia o

 experiencia que él y delegue esa tarea.

La
existencia de la Slave of slaves, otros la llaman Slave Guardian, otros Slave
Guide; cumple la misma función que las anteriormente descritas.

Cuando
se trata de aplicar la disciplina en un mal comportamiento de un Dominante es
donde surge grandes discusiones. En el común de los casos se determinan cuatro
situaciones: Aviso, Amonestación, Exclusión, Denuncia [20]:

-Aviso:
Debe detener el desarrollo de la sesión en ese instante y es

 reconducido o guiado hasta darlo por concluido.
Apartado del escenario,

 acompañado y aislado en un feedback se analiza
el comportamiento

 observado y cómo reconducirlo. Este hecho no
es considerado como

 punible, al contrario, se considera muy seguro
y es habitual: una comida

 que causa malestar; una copa con efecto
indeseado; un subspace con

 reacciones inoportunas; pasar desapercibido un
safeword; o

 simplemente un entrometido que se dedica a
tomar fotos de una escena

 sin permiso... o el que se pone a hablar por
el móvil-celular en el

 momento más inadecuado. Si el aviso es
reconocido, vuelve al

 escenario. Si no reconoce el aviso, es
invitado a abandonar el lugar.

-Amonestación:
Es en los casos anteriores que no reconoce el aviso y

 persevera en el comportamiento inadecuado y no
atiende la indicación

 de abandonar el lugar del Master of Master. Se
hace llegar un día o dos

 después de haber ocurrido el incidente,
ofreciéndose diferentes opciones

 en función de la causa: Retirada temporal de
los encuentros; Práctica

 con un Amo Guía o Tutor; o un tiempo con una
participación - pasiva,

 asiste pero no juega activamente. En cualquier
caso, la amonestación es

 un diálogo posterior, comprensiva y que busca
el consenso. Es un

 derecho del amonestado ser escuchado y actuar
en descargo, aportando

 cuantos considerandos o testigos considere
oportunos. Se procede a

 reexaminar el contenido de su amonestación, su
retirada o su ratificación.

-Exclusión:
La medida más tajante que se da en las comunidades BDSM a

 nivel interno. Si el amonestado no está de acuerdo
con reconducir su

 comportamiento y práctica, se procede a
comunicarle que queda

 excluido de las reuniones que pueda tener el
grupo o Comunidad. Igual

 que la amonestación, existe con el excluido un
encuentro y un diálogo.

-Denuncia:
Se entiende por tal el legítimo derecho de cualquier ciudadano

 de recurrir al amparo de su protección
personal y legal. En el BDSM este

 es un derecho personal e intransferible de
cada persona, no está negado

 nunca, cada practicante es libre de ejercerlo
siempre, siempre e

 independientemente de que la Comunidad BDSM
haya comenzado o no

 los pasos previos anteriormente explicados.

Un
último apunte

El
debate sigue abierto, un Protocolo debe estar en permanente revisión para que
resulte útil, y este artículo no terminará de satisfacer los múltiples gustos y
apreciaciones de la familia BDSM. Pero al menos quedan expuestas, con cierto
orden, las principales referencias sobre qué es y cómo es el Protocolo en el
BDSM.

Texto
sacado de este enlace:


http://www.sadoyspanking.com.ar/descargas_cuadernos4.php