EMOCIONES DEL BDSM

18.04.2014 14:31

EMOCIONES EN EL BDSM

Sin sueños, sin pasión, el hombre es sólo una fuerza
latente que espera una posibilidad. (Henri Frédéric Amiel)

El perfecto Dominante siempre te mantendrá a salvo de
cualquier daño físico y emocional. A salvo de cualquier clase de molestia, del
frío y del calor, te cuidará si estás enfermo, y hará tu vida más fácil. Todas
tus necesidades serán cubiertas por él, incluso antes de que sepas que las
tienes.

Esto es lo ideal, teóricamente lo es; sin embargo, el
Dominante es una persona y, como cualquiera, cometerá errores; y entonces nos
sentimos trastornados e incluso desilusionados. ¿Qué podemos hacer cuando
parece que han caído de ese pedestal en el que los teníamos colocados? ¿Cómo
puedo expresar lo que siento? ¿Qué hacer? La respuesta es tan sencilla como
comprender las emociones humanas.

Cada emoción tiene una manera diferente de expresarse. El
Amor es una de las emociones más fáciles de expresar a nuestro Dominante. Todos
parecemos saber cómo hacer eso instintivamente. Es fácil para nosotros aprender
qué cosas le gustan y qué cosas no le gustan, y aprendemos a proporcionarle
aquello que le causa mayor placer. Al hacer esto, aprendemos también a expresarnos
y a advertir cuándo tal emoción es apropiada y cuando no lo es. Aunque su deseo
es nuestro mayor deseo, siempre esperamos algo de nuestro Dominante. Cuando
nuestras necesidades no están cubiertas, nos sentimos heridos o enfadados.

¿Estás enfadado con tu Dominante? Debes decírselo, de forma
tranquila y manteniendo el respeto adecuado. Una de las primeras cosas que se
deben haber establecido al comienzo de la relación es la manera de comunicarse
como "iguales", sin temor al castigo. Algunos Amos llaman a esto
"intermedio". Una vez que hayamos preguntado si podemos hablar
libremente y la respuesta ha sido positiva, podemos expresar cualquier cosa que
sintamos. Eso no significa que podamos estallar y decir lo que queramos,
debemos seguir manteniendo el respeto. Hablando, podemos decidir qué es lo
verdaderamente importante y que es lo que decimos llevados por la cólera. Si es
posible, deberemos considerar estos aspectos antes de empezar esa conversación.
Hablar cuando estemos calmados, nos evitará decir cosas de las que luego
podamos arrepentirnos. Las palabras dichas con ira a veces no pueden
perdonarse. Es también importante que el Dominante le preste toda su atención.
Si necesito hablar, es suficiente con decírselo a mi Amo para merecer su
completa atención. Si no lo hace, mi cólera aumentará y esta es una de las
causas que hacen surgir problemas más graves en el futuro.

Si el sumiso considera algo lo suficientemente importante
como para hablarlo con el Dominante, éste debe escuchar lo que el sumiso o
esclavo tiene que decir. No le ordenes callar ni aminores sus sentimientos por
triviales que puedan parecerte, si algo ha trastornado al sumiso y el Dominante
le escucha, el Dominante ganará más respeto y será menos probable que se repita
la acción que produjo el conflicto.

Quizá no sienta cólera, quizá sienta temor, por algo
específico que su Dominante quiere hacer en la próxima sesión. La escena que le
propone, no es un límite, pero quizás la idea le aterroriza. Informa a tu
Dominante de lo que sientes. Con el tiempo, y lentamente, el temor desaparecerá
normalmente. Soy muy claustrofóbica y al principio de mi esclavitud total,
estaba aterrorizada, atemorizada. Aún en mis sueños, si siento las piernas
atrapadas por algo, me despierto golpeando y pateando para conseguir
liberarlas. Hablé con mi Amo acerca de estos temores y decidimos tomarnos las
cosas con calma. Cuando este asunto surge ahora, mi Amo me habla constantemente
y me toca. Como resultado de su cuidado, me siento segura y mis temores
desaparecen. Eso no quiere decir que yo no sienta todavía temor si mi Amo se va
por un segundo. Aún siento miedo, pero sé que él volverá pronto.

Tu Dominante es la persona en la que debes confiar en todo,
también para ayudarte en tus miedos y temores. A fin de cuentas, nosotros
queremos a nuestro Dominante y no sentimos temor de que él gobierne nuestra
vida.

A menos que hables con tu Dominante y le permitas así
conocer tus temores, él no sabrá que hacer para aminorarlos. Si te lo callas,
tu temor te producirá ansiedad y esta ansiedad se transformará en cólera hacia
tu Dominante, que puede ponerte en esa situación que te aterroriza.

En resumen, el ser humano experimenta emociones. Sus
emociones son verdaderas y expresan una parte de sí mismo. A menos que
compartamos estos sentimientos con nuestro Dominante, sólo nos estaremos
entregando en parte. ¿Cómo puedes esperar entonces sentirte cuidado y amado, si
te has reservado para ti una parte importante de ti mismo? La comunicación
honesta y abierta es la clave de cualquier relación, sea convencional, D/s, o
cualquier otro tipo de relación.

Autor: Mirian de Almiar

Traducción: A. S., para 'Un rincón del paraiso'

FUENTE: Un rincón del paraíso