LA DOMA

17.04.2014 18:07

1. Unas palabras previas en torno a la libertad.


 

El psicólogo americano B.F. Skinner, mantuvo una postura radicalmente determinista sobre
el comportamiento humano con la que, en lo fundamental, estoy bastante de
acuerdo. Para dicho autor, todo lo que un hombre hace estará determinado por
las experiencias vividas, por lo que él llamó "la historia de
reforzamiento". No somos tan libres como creemos, somos productos de
nuestra historia como individuos. Además Skinner fue el descubridor de muchas
leyes y principios de aprendizaje que dieron lugar a lo que posteriormente se
conocería en psicología como modificación de conducta. Esta sección pretende
descansar sobre dicha sólida base.

Frente a tales planteamientos, en nuestra cultura occidental, hemos adoptado como una creencia indiscutible la idea de libertad individual. Tal concepción supone que cualquier comportamiento voluntario del hombre tiene su origen último en el interior del propio sujeto.
"Hago tal cosa porque quiero", "Tomé la decisión de hacer tal cosa y la hice", son expresiones habituales que contienen la noción de que el individuo es el dueño de sus actos, dado que estos, en última instancia, se generaron en su interior.. Ello es en gran parte verdad y en gran parte falso. Es verdad en tanto en cuanto los principales determinantes de cualquier acción
humana no suelen estar presentes en el mismo momento en el que se produce la
acción. Digamos que dichos determinantes están "en el interior de la cabeza del hombre" en forma de deseos, expectativas o planes. Pero tales deseos, expectativas o planes se formaron, al fin y al cabo, como fruto de la experiencia, del aprendizaje, de la historia de ese sujeto. Si yo nunca fui a ver una película de Berlanga ni oí hablar de él, difícilmente surgiría en mí el
deseo, la expectativa o el plan de ver una película de dicho cineasta. Por el contrario si vi -y disfruté- Bienvenido Mr. Marshall, o El verdugo, y encima acabo de leer unos elogiosos comentarios de otro trabajo suyo que acabaran de estrenar, entonces seguramente desearía verlo de inmediato, planificaría ir al cine mañana con mi sumisa y esperaría pasármelo estupendamente. Lo importante es que, en última término, lo que explica el porqué fui al cine no es el deseo, los planes o las expectativas...sino mi historia de aprendizaje, las experiencias vividas en el pasado con respecto al cine de Berlanga.

En definitiva, la conducta humana puede moldearse y cambiarse. Puedes "educar a tu
sumisa", y aquí te ofrezco unos cuantos consejos basados en mi propia experiencia y en algunos principios de la psicología científica que pueden ayudarte en dicha tarea. El uso que hagas de esta información -que, por otra parte, está en cualquier manual de psicología que se precie- es exclusiva responsabilidad tuya. Sin embargo, yo, antes de nada, daría a leer a mi sumisa
estas páginas. Para que ambos partáis sin ventajas, con la misma información. ¡Juega limpio!

 


AMO:


Tu sumisa ha llegado a ti como fruto de sus tendencias genéticas y de las experiencias
vividas hasta ahora. Si te eligió como Amo es porque quiere poner muchos
aspectos de su vida en tus manos, para que se los planifiques y determines.
Ella no quiere tener el control. Su entrega es un gran honor. Su entrega te
hace responsable de vuestra felicidad. A diferencia de las relaciones
convencionales, que dejan la mayoría de las decisiones al azar, aquí se hace
explícita la idea de que el Amo controla y la sumisa obedece. Hazte merecedor
del regalo: haz que tu sumisa experimente la mayor felicidad imaginada, haz
que se sienta querida, hazle aumentar su deseo...y será tuya para siempre.

Entonces no será libre. Nunca querrá abandonar a su Amo, aunque, faltaría más, pueda hacerlo
cuando quiera.


AMOr

le llaman a esa clase de determinismo...a esas dulces cadenas.


 


2. El palo y la zanahoria.


Prácticamente todos los seres vivos nos movemos buscando lo placentero y evitando aquello que nos resulta desagradable. Es un viejo y poderoso principio psicológico que
conocemos como La Ley del Efecto y que debemos al psicólogo americano Edward
Thorndike.

Resumiendo, la Ley del Efecto viene a decir que toda conducta que obtiene su premio tiende a
repetirse y aquella que recibe su castigo tenderá a desaparecer. Así pues, el
arte de ir moldeando la conducta de tu sumisa pasará, necesariamente, por una
buena elección y planificación de premios y castigos.

La Ley del Efecto no es la simple manifestación de una evidencia, de la misma forma que la
ley de la gravedad no es la mera descripción de que las cosas se caen. El
estudio científico de las derivaciones teóricas y aplicadas de la Ley del
Efecto es lo que se conoce como condicionamiento instrumental, un amplio campo
de la psicología del aprendizaje al que conviene que prestes cierta atención,
pues constituye la base científica de como dirigir la conducta de tu
sumisa...como "domarla".

 


2.1. Sobre gustos no hay nada escrito.


Que cosas podrás usar como recompensa y cuales como castigo depende de la historia de
cada sujeto. No existen hechos universalmente desagradables o universalmente
apetitivos (los suicidas demuestran hasta que punto eso es verdad...). El
problema con las personas masoquistas es que parecen disfrutar con estímulos
que normalmente resultan desagradables para casi todo el mundo.. Desean ser
azotadas, humilladas, limitadas en su libertad. Esto intrigó de forma especial
a Freud, la aparente falta de sentido económico del comportamiento masoquista,
sugiriendo como explicación plausible de tales comportamientos su naturaleza
patológica, una fijación en algún extraño punto de la infancia en el que
castigo y placer fueron íntimamente unidos. Sea cual sea la naturaleza última
del origen del deseo masoquista, lo cierto es que existe y que, si no es
patológico, tiene un fuerte componente erótico-sexual: el masoquista sano no
desea el dolor por el dolor, el sufrimiento por el sufrimiento. Ni siquiera
quiere sufrir en beneficio de otros, tal como hacen misioneros y miembros de
ONGs. El buen masoquista desea el dolor de forma egoísta: porque éste le lleva
al placer. Y espera del Amo o sádico consorte que dosifique sabiamente su dolor
y humillación para maximizar su éxtasis erótico (por supuesto....la denegación
circunstancial del orgasmo entra dentro de esta categoría..en la medida en que
garantiza que el siguiente será mucho mejor...).

 


¡NO OLVIDES LA LÓGICA INVERSA DE TU SUMISA!:

¿Quieres premiarla?:

azótala,humíllala, manteniéndote cercano, pero poderoso.


¿Quieres castigarla?

: no le prestes atención o sé empalagosamente considerado con ella.


 

2.2. Como elegir premios y castigos que funcionen.


Observa bien el comportamiento de tu sumisa cuando está haciendo lo que desea, en momentos en los que la dejas "en libertad". Todo aquello que tiende
hacer frecuentemente en tales momentos podrá ser usado como una importante
recompensa, obligarla a hacer todo aquello que nunca realiza en dichos
instantes de libertad podrá funcionar como un castigo.

Mantente atento a sus
gustos. No para satisfacerlos a cada momento, pues es al revés, es ella la
que debe satisfacer los tuyos, sino para usar dichos gustos como recompensa.
Si tu sumisa, por ejemplo, te nombra frecuentemente una fantasía, hazla
realidad cuando desees premiarla por algo. Y no olvides lo fundamental: las
personas masoquistas son unas excelentes manipuladoras innatas. De hecho
desean dominarte mediante su entrega.

No soportan la indiferencia real (no la que pueda ponerse en escena en una sesión). Las
sumisas se mueren porque reconozcas sus méritos y su empeño en satisfacerte.
Usa inteligentemente el reconocimiento y la indiferencia...tus más
poderosas armas. Una cosa es "poner en escena un castigo" (como
parte del juego) y otra es castigar seriamente la conducta inadecuada. Procura
no elegir como castigo algo que habitualmente hagas en las sesiones BDSM. Si,
por ejemplo, tiendes a azotar a tu sumisa antes del acto sexual, evita usar los
azotes como castigo. No uses como castigo situaciones que os eroticen.
Si, de todas formas, la situación acaba erotizándoos, usa sexualmente a
tu sumisa pero no permitas que ella obtenga el orgasmo.


 

2.3. Cuando premiar....cuando castigar.


La función de las recompensas es hacer que las buenas conductas se repitan. La función de los
castigos es hacer que las malas conductas desaparezcan. Estate atento y observa
cuando tu sumisa hace alguna conducta que deseas promover y recompénsala de
inmediato.

De igual forma, no dejes sin castigo inmediato las conductas inadecuadas de tu sumisa. A
medida que su conducta mejore, puedes reducir la frecuencia de premios, de
forma que solo premies intermitentemente sus logros, con lo que fortalecerás
la constancia de tu sumisa. Por el contrario, castiga las malas conductas
todas las veces que se presenten. El castigo, a diferencia de los premios,
pierde eficacia cuando se hace intermitente.

Evita recompensar a tu sumisa después de recibir un duro castigo.

Si la has castigado será porque ha hecho algo mal. Y se supone que tus castigos son siempre
justos. No te ablandes...o tu sumisa aprenderá a manipularte. A portarse mal
para llamar tu atención. Los castigos deben ser siempre desagradables para
ella. Y no tener ninguna carga erótica añadida.


 

3. Las múltiples facetas del arte de la doma.


El arte de la doma es un arte polifacético. Debes prestar atención, corregir, premiar
y castigar a tu sumisa cuando sea necesario. Debes mantener un nivel de
ascendencia y respeto por tu persona. A la hora de domarla debes tener en
cuenta que debes modificar su conducta general en público y privado (sumisión
física), sus actitudes y palabras (sumisión psicológica), sus reacciones
ante estímulos dolorosos (entrenamiento en el dolor) y sus comportamientos y
actitudes sexuales (sumisión sexual). Frente a lo que la gente sin experiencia
supone, es más fácil someterse física y sexualmente que psicológicamente. Es
más fácil aguantar el dolor que aceptar la humillación; más sencillo servir
sexualmente al Amo que servirle la mesa.

La sumisión no es un punto de partida para el disfrute de una relación BDSM, es el punto de
llegada cuando ésta se ha consolidado de forma placentera para ambos miembros
de la pareja. Y en tal consolidación juegan un papel esencial los rituales y
ejercicios, la práctica lúdica de la entrega, el entrenamiento sistemático. Mi
propia experiencia con mim me ha acabado demostrando que nunca se debería
olvidar lo esencial que resulta este tipo de ejercicios, que, aunque requieran
un esfuerzo por parte de ambos, acabarán doblegando la voluntad de quien,
acostumbrada a la libertad e independencia absolutas, ha elegido libremente
entregarse de forma absoluta a su Amo.

 


3.1. Sumisión física.


La esclava o sumisa debe aprender a expresar con su cuerpo su sometimiento total al Amo, su
pertenencia a su dueño, su humildad y permanente disponibilidad para ser usada.

Para ayudarla en dicho aprendizaje, es importante que sea entrenada en adoptar
determinadas posiciones corporales correspondiendo al tipo de situación
en la que se encuentre. Naturalmente, tales posturas -acompañadas de la
adecuada vestimenta- serán diferentes en situaciones públicas convencionales
que en privado o en sesiones BDSM públicas. Existen numerosas páginas en
Internet en donde puedes encontrar sugerencias acerca de las posturas
adecuadas en cada situación, aunque aquí, toca ser creativos. Si es
importante, sin embargo, la repetición sistemática de tales posturas, en una
especie de gimnasia ritual que recuerde a tu esclava su posición de sometida
y juguete absoluto de su Amo.

Una interesante práctica es enseñar a la sumisa la secuencia formada por las ocho posiciones
corporales que se representan en los cuadros adjuntos. Dicha secuencia debe
memorizarse totalmente por la sumisa, tanto de forma ascendente como
descendente. Un chasquido de los dedos del Amo servirá para ejecutar la
siguiente postura (orden ascendente numérico), mientras que una palmada
servirá para invertir el sentido de la secuencia.

De esta forma, con tan solo unos chasquidos y unas palmadas puede disponerse de la esclava
tanto para inflingirle castigos corporales como para utilizarla sexualmente.
Así, la postura 1 (con las piernas ligeramente abiertas, no como en el dibujo)
y la 3 deben utilizarse para las situaciones en las que la sumisa debe oír algo
de su Amo y prestarle atención visual. Sin embargo, nunca debe mirar
directamente a los ojos al Amo, salvo que éste lo ordene. Un uso adicional de
la posición 3 es la de servir oralmente al Amo. La posición 2 sirve para
inspeccionar sus genitales, así como recibir azotes en nalgas y espalda. La
posición 4 es la postura que la sumisa debe adoptar para ser montada como pony.
La posición 5 es la que la sumisa adoptará para recibir azotes en las nalgas,
así como para ser utilizada sexual y analmente. En esta postura y moviendo
ligeramente las nalgas lateralmente es la forma con la que la sumisa puede
indicar a su Amo que está excitada y desea sexo (sin que ello signifique, claro
está, que el Amo tenga que atender tales demandas). Las posturas 6 y 7 se
utilizan para atender instrucciones no visuales, mientras que la 8
servirá para la penetración y/o exploración manuales de su sexo. Los
rituales de gimnástica BDSM, tales como los acabados de describir tienen una
importante función psicológica: aumenta el sentido de pertenencia de la sumisa
a su dueño, su sometimiento y humildad. En definitiva, favorecen su dominación
psicológica por el Amo.

 


3.2. El dolor, esa dulce caricia.


Y llegamos al dolor, el aspecto que, de entrada, suele ser el más rechazado de las relaciones
BDSM. El porqué recibir o dar dolor proporciona placer es algo que sigue siendo
un gran misterio. Los neurobiólogos hablan de que el estímulo físico doloroso
genera la producción, por el sistema nervioso, de unas sustancias llamadas
endorfinas. Y tales sustancias, en un intento de compensar la situación
desagradable, producen un estado semejante a la felicidad y placer. Para colmo,
el sexo, la agresión y la autodefensa comparten algunos mecanismos neuronales
comunes. Por otra parte, los psicólogos.

Asociacionistas encontraría que el dolor puede convertirse en un estímulo condicionado
apetitivo si va asociado sistemáticamente al disfrute de un intenso placer
posterior. Muchas pueden ser las causas, pero carecemos de una explicación
definitiva. Sea como sea, las personas sadomasoquistas disfrutan produciendo
o recibiendo dolor, cuando no las dos cosas a la vez.

 


REFLEXIONES DEL MASOQUISTA APATRIDA Y DESCREÍDO:


A los soldados les damos medallas por las heridas que sufrieron por la Patria.

Al ciclista o deportista de maratón agotados y con calambres los encumbramos por su
sacrificio en pos del Triunfo.

Durante mucho tiempo, la penitencia como forma física (cilicios, autoflagelación etc...) fue una
digna forma de acercarse a Dios.

¿Que pasa si no creo ni en patrias, ni dioses ni tribunos, y, encima, no me gusta el deporte?

¿Acaso es una menos noble tarea el sufrir para darle placer a otra persona?

¿No residirá el problema, a los ojos bienpensantes, en que yo también obtengo placer?. ¿No
es, en definitiva, una negación de mi libertad al disfrute sexual?

Dos cosas son importantes con respecto al dolor. La primera es que éste tiene un límite, y que, por tanto, debemos aproximarnos a él con cuidado y sentido común. La segunda es que juega un importantísimo papel en la excitación erótica de la pareja, pero nunca debería
ser sustituido por el propio placer sexual. Si prefieres producir o recibir
dolor al placer sexual...empiezas a tener un problema. Si usas el dolor propio
o ajeno como embajador del placer erótico...tu conducta, aunque "desviada
del bienpensamiento" no debería preocuparte en exceso, siempre que sea en
un contexto consensuado y razonable.

Mi opinión personal es que, como regla general, ninguna práctica BDSM debería
producir cambios irreversibles en el cuerpo de la otra persona. Como nunca
estuve de acuerdo con los agujeros de las orejas femeninas...tampoco me gusta
el piercing. Los cambios corporales irreversibles (tatuajes, piercing etc...)
aunque sean aparentemente inocuos tienen el problema de su
irreversibilidad...y las relaciones afectivas humanas son, en principio,
reversibles. Ni tiene porqué ser tu sumisa para toda la vida por mor de la
firma de un contrato de esclavitud, ni tiene porqué ser tu fiel esposa para
toda la vida a causa de un matrimonio canónico. Dichos mitos tienen una base
ideológica común - reaccionaria, por cierto- que los hechos, empecinados,
demuestran que está absolutamente equivocada. Una buena relación de pareja debe
basarse en la libertad. Es decir, ni más ni menos que "vivo contigo porque
me da la gana". Si te quiere.... ¿para que atarla?. Si no te
quiere...¿para qué atarla? ( y no me refiero, naturalmente, al bondage). El
dolor forma una parte consustancial a las prácticas BDSM.

Personalmente, no creo en relaciones de dominio/sumisión sin dolor. Un buen Amo debe entrenar a su sumisa o esclava en el sufrimiento físico, entre otras razones porque, en
su sometimiento erótico y sexual al Amo, no todo serán comodidades ni
satisfacciones. Al hacerlo, además, el Amo la está haciendo más suya.

 


3.3.Sometimiento sexual.


A primera vista, y a diferencia de las relaciones sexuales convencionales, el sexo en un contexto
BDSM es una actividad menos "democrática": el Amo decide donde,
como y cuando se practica y, sobre todo, si su sumisa debe o no alcanzar el
orgasmo. Pero, a diferencia del sexo convencional -que en muchas ocasiones se
obtiene mediante subterfugios, chantajes emocionales o acosos más o menos
permisibles- el sexo de un Amo y su sumisa es siempre un sexo absolutamente
consensuado y pactado.

Los informes sobre comportamiento sexual humano suelen mostrarnos que la fantasía de ser violada, forzada etc...es un pensamiento sexual recurrente en un porcentaje significativo de mujeres. De igual forma, muchos hombres fantasean con la idea de violar o forzar a una
mujer. Y, afortunadamente, pocos (demasiados, de todas formas) llegan a poner
en práctica tales ideas y pocas (demasiadas) a sufrir sus consecuencias. La
sumisa puede escenificar esa fantasía, mediante un juego de rol con su
Amo, en la seguridad de que es simplemente eso: un juego pactado para
erotizarse.

A diferencia de las relaciones convencionales, la sumisa posee una palabra de seguridad con
la que interrumpir o impedir sin ningún tipo de equívocos la actividad
sexual.

El BDSM es una actividad consensual, en el que puede "escenificarse" el sexo
forzado.

El sexo realmente forzado, dentro o fuera de la intimidad de una pareja, es simplemente
un tema de código penal, un delito


3.3.1. La boca no sirve solo para hablar.


El sexo oral es una de las formas más habituales con la que una sumisa puede servir sexualmente a su Amo. De hecho, los patricios romanos cuando practicaban sexo con sus
esclavos, se limitaban al sexo oral pues, entendían, el resto de las
actividades sexuales no eran propias para un intercambio entre una esclava/o y
su dueño/a.

Existen dos formas básicas en las que la sumisa puede satisfacer oralmente a su señor: el sexo
oral activo y el pasivo.

a) Por sexo oral activo entendemos la actividad que comúnmente conocemos como felación. Tu sumisa no tiene la misma fisiología que tú y, por tanto, el ritmo, grado de presión y forma en
que pretende estimularte no tiene porqué coincidir con tus necesidades.
Enséñale a satisfacerlas de forma correcta. Para ello, adopta una postura
cómoda y dominante, como, por ejemplo sentado en un sillón.


Coloca a tu sumisa frente a ti y haz que se arrodille y comience a servirte oralmente. Procura indicarle el ritmo que prefieres, la presión que debe ejercer con sus dedos y labios etc... así como si debe mantenerte excitado por un tiempo indefinido o tratar de llevarte al
orgasmo inmediatamente.

Es una práctica habitual que la sumisa deba tragar el semen de su Amo. Dicha acción, llamada
irrumación, excita a una gran cantidad de mujeres, mientras que a otro gran
porcentaje le resulta un acto profundamente desagradable.

Naturalmente, como todo, deberás haber pactado previamente con tu sumisa el tipo de relación
oral que ambos deseáis, aunque, si muestra un fuerte desagrado -sin rechazarlo
de plano- al sexo oral completo deberías proceder con cautela, lentitud e
insistiendo en la necesidad de que ella debe poner todo su empeño en servirte y
sacrificarse por su Amo. El rechazo al líquido germinal es, en la mayoría de
los casos, fruto de una educación que ha insistido en el carácter
"sucio" de toda actividad sexual, y puede superarse obrando con
prudencia y delicadeza. En último extremo, una sumisa puede acabar aceptando la
idea de que, aunque desagradable para ella, el sexo oral que finaliza en el
orgasmo de su Amo es una suerte de sacrificio que ella realiza por El, amén de
un honor que su Amo le concede.

 


b) Sexo oral pasivo:


En esta práctica, la sumisa se limitará a abrir la boca y el Amo la penetrará hasta conseguir el
orgasmo. Esta práctica simula una violación oral y acentúa el carácter
D/s del encuentro, especialmente si la sumisa lleva las manos atadas a su
espalda. Otro aspecto que acentúa dicha sensación es la asfixia parcial que
la penetración del pene hasta el fondo de la garganta. A diferencia del sexo
oral pasivo, el control de los movimientos y la profundidad de la penetración
reside en el Amo. Por dicha razón, la sumisa debe ser entrenada
cuidadosamente hasta relajarse y controlar adecuadamente su reflejo de
vómito. Como todo reflejo, es un mecanismo de imposible control voluntario.
Sin embargo, la presentación repetitiva del estímulo que provoca la respuesta
incondicionada debilita la intensidad de ésta.

Para el entrenamiento sistemático en el sexo oral pasivo, el Amo podrá ordenar a su
sometida que con cierta frecuencia realice los ejercicios que describimos a
continuación, realizándolos en estado de relajación y procurando concentrarse
en cualquier otra parte de su propio cuerpo que no sea la garganta.

1.- Mantenerse con la boca abierta totalmente hasta que la mandíbula comience a molestar. Relajar la boca y repetir., intentando prolongar cada vez más el tiempo de apertura.
El objetivo de este ejercicio es el fortalecimiento de los músculos
implicados en la apertura de la boca.

2. Tras relajarse , la sumisa introducirá lentamente en su boca un objeto alargado (consolador,
dedos, mango de un cubierto, mango de cepillo de dientes, pene de su Amo
etc..) hasta que sienta nauseas. Detendrá en ese punto la penetración y
tratará de relajarse. Si le vienen las arcadas, debe sacar el objeto y
relajarse. Si puede controlarlo, tratará de mantener el objeto inmóvil en
dicha posición y mantenerse así por periodos de tiempo cada vez mayores.

3. Una vez superado el ejercicio anterior, manteniendo el objeto inmóvil durante prolongados
periodos de tiempo en su garganta, tratará de realizar penetraciones cada vez
más profundas de dicho objeto. Deberá proceder poco a poco y retirar de
inmediato el objeto en cuanto sienta nauseas.

4. Finalmente, una vez superada la fase anterior, la sumisa practicará con el objeto en
movimiento, inicialmente muy lentamente y progresivamente con penetraciones
más rápidas.

 


3.3.2. Por la puerta de atrás.


El sexo anal es una de las formas más habituales con las que un Amo puede poseer y
disfrutar de su sumisa. Como el sagaz marqués de Sade nos indicó en su
"filosofía del tocador" el orificio anal posee la forma, tensión y
estrechez perfectas para satisfacer al falo más exigente, postulando que la
sabia naturaleza lo había puesto tan cerca de la vagina como una forma de
favorecer el control de la natalidad.


¡SEXO SEGURO!

El sexo anal es la práctica más peligrosa de cara a contagiarse del virus del
SIDA. Por ello, y salvo que esté absolutamente seguro/a de la fidelidad de su
pareja , siempre que vaya a practicarlo use un preservativo y un lubricante
no graso (evite la vaselina).


a) Entrenamiento previo al sexo anal.


Si tu sumisa no ha practicado previamente el sexo anal, o tiene poca experiencia con
el mismo, conviene que la prepares psicológicamente para el mismo. Salvo que
haya tenido una experiencia desagradable, a casi todas las sumisas les excita,
de entrada, las ideas de dominio/sumisión asociadas al sexo anal.

Coloca a tu sumisa en la posición que se representa en la figura de al lado.
Colócate a sus espaldas y ordénale que separe sus nalgas con sus manos.
Manteniéndola en dicha posición, déjale claro que esa parte de su cuerpo
también es tuya, que puede servirte muy placenteramente con ella y que toda
buena esclava que se precie debe poder ser utilizada sexualmente por detrás.

Usa un guante de látex o un preservativo para penetrarla con el dedo. Usa mucho
lubricante -no uses cremas corporales o de manos, usa vaselina en esta fase-
y procede lentamente. Ordénale que te avise en cuanto note el más mínimo dolor o molestia.
La relajación del esfínter es esencial, así que procura ir despacio y mantener
tranquila a tu sumisa, para lo que puedes usar cualquier postura que os resulte
cómoda. Generalmente, una vez pasado el primer anillo esfinteriano, puedes
mover el dedo en su interior sin que ello le resulte especialmente
desagradable.

Deberías repetir este ejercicio varias veces al día antes de usarla analmente. Si tu
sumisa no es entrenada adecuadamente y te precipitas, el sexo anal pasará a ser
algo sumamente desagradable para ella, lo que te dificultará su disfrute.

Una vez repetidas las penetraciones y dilataciones manuales, ordena a tu sumisa
que practique ella misma con sus dedos o un consolador. Una forma de aumentar
la excitación de la situación y el carácter "humillante" de la
misma es que dicha práctica la realice tu sumisa en tu presencia. Existen, en
las sexshops, juegos de buttplugs de distinto diámetro con los que, empezando
por los pequeños, podrá ir dilatando el esfínter poco a poco hasta llegar a
los más gruesos.

Finalmente, la última fase del entrenamiento previo consistirá en que la sumisa lleve
colocados consoladores anales flexibles debajo de su ropa, aumentando
progresivamente el diámetro y tiempo de utilización de los mismos.

 


b) Practicando el sexo anal.


Que el sexo anal sea placentero o doloroso para tu sumisa depende, amén del
entrenamiento previo, de la paciencia y cuidado que pongas en las
penetraciones, al menos en las primeras. Aparentemente, el dolor de tu sumisa
no debería importarte mucho, y se supone que ella debería asumirlo.
Ocurre, sin embargo, que, en este caso, el dolor puede estar indicándonos un
desgarro en el esfínter de consecuencias no deseadas, y, a veces, este tipo de dolor
va acompañado de una descarga nerviosa del sistema parasimpático de
imprevisibles resultados. Así que, mejor es que dejes el dolor para aquellas
situaciones que controlas y aquí trates de minimizarlo o dejarlo en un nivel
razonable. De hecho, el sexo anal practicado con maestría no tiene porqué
resultar doloroso, sino que, por el contrario, puede resultar una fuente de
estimulación y gozo para tu sumisa, que, incluso, podría llevarle al orgasmo.

¿Recuerdas cuando de niño tu madre te ponía un supositorio?. ¡La tensión del esfínter es
lo que te hacía que tan pequeño diámetro te hiciese tanto daño!. Por lo
tanto, la regla de oro del sexo anal es proceder con cuidado y lentamente. Si
estás muy excitado y no puedes esperar, procura que te satisfaga por
cualquier otro procedimiento.

Lubrica abundantemente, empieza a dilatar con los ejercicios del entrenamiento previo y finalmente penetra lentamente a tu sumisa. Detente si siente cualquier dolor agudo y comienza a relajarla de nuevo. Una vez dentro podrás proceder de forma más rápida, de forma que, en
breve, poseas furiosamente a tu sometida con gran placer para ambos.

 


3.3.3. El control del orgasmo.


Una práctica generalmente asumida en toda relación D/s es que el orgasmo de la
sumisa o esclava depende absolutamente de la voluntad del Amo. En realidad, una
vez más, estamos ante un juego de rol, en donde las apariencias engañan. Si un
Amo nunca permite alcanzar el clímax a su sumisa, está olvidando la verdadera
dimensión del motivo por el que ella le sirve. Mitificar y sublimar la entrega
ajena hasta el punto de suponer que ésta no necesita de ningún tipo de
recompensa sexual y afectiva, es el primer paso para alcanzar el autismo a base
de practicar el egoísmo y egocentrismo más estúpidos. De la misma forma, un Amo
que siempre permite la satisfacción orgásmica de su bichejo está privando a
éste de la sensación absoluta de pérdida de control. Una de las razones por las
que debes denegar a tu sumisa el permiso para correrse u ordenar de improviso a
ésta que alcance el orgasmo de inmediato es que, de esta forma, ella te cede el
control también en esta parcela. Y ten muy presente que ella, precisamente,
desea eso: entregarte el control de sus emociones, sensaciones y actos. En
definitiva, aquí, como en todo, deberás proceder con inteligencia, administrar
sabiamente tu poder, ejercer de Amo sin egoísmos ni vacilaciones. Y recuérdale
siempre a tu sumisa -aunque no sea verdad en sentido estricto- que correrse no
es un derecho que ella tiene sino un privilegio que tu le otorgas.

Uno de los aspectos que más dificultan la obtención del orgasmo es el "estar
mirando al otro con el rabillo del ojo". Muchas mujeres frígidas lo son
por su incapacidad de abandonarse, de desviar su atención, de dejar de
autoevaluarse durante el sexo. Para colmo, las personas masoquistas son, por
lo general, muy autoexigentes y perfeccionistas. Por dicha razón, el tener
que "correrse" por seguir una orden o no hacerlo por una
prohibición, les libera de la obligación de tener que decidir por ellas
mismas. Tu sumisa, probablemente, obtenga unos orgasmos más intensos en la
medida en que tu seas quien decidas por ella cuando, donde y como.

 


3.4.Sumisión psicológica.


La última faceta que hemos de contemplar en el Arte de educar a una sumisa es la
sumisión psicológica. La sumisión psicológica es más una actitud, una postura
vital, una forma de demostrar el respeto y el sometimiento al Amo que una serie
de conductas concretas. Como anteriormente indicamos, nos parece que lo que
llamamos "sumisión psicológica" es más el resultado global del
proceso de doma física, de la experiencia dolorosa y del dominio sexual que
algo que pueda entrenarse específicamente. Mi postura es que la sumisión
psicológica es la globalización y extensión de las conductas entrenadas
específicamente en las sesiones BDSM hacia otras facetas de la vida y a
momentos diferentes de los de juegos de rol Amo/sumisa. Sin embargo, bajo este
epígrafe vamos a prestar atención a dos aspectos esenciales del proceso de
doma: el lenguaje de nuestra sumisa y su comportamiento fuera de los momentos
de entrenamiento.


sumisión

. (Del lat. submissio, -onis).

1.f. Sometimiento de alguien a otra u otras personas.

2.f. Sometimiento del juicio de alguien al de otra persona.

3.f. Acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones.

4.f. Der. Acto por el cual alguien se somete a otra jurisdicción, renunciando o

      perdiendo su domicilio y fuero.

DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 


3.4.1.En boca cerrada no entran moscas.


Durante las sesiones BDSM una sumisa debe mantener la boca cerrada, salvo para
responder a las preguntas del Amo y satisfacerle oralmente. Una buena sumisa es
una sumisa silenciosa pero atenta a responder e informar a su Amo de cuanto
éste le inquiera. A continuación, describimos una serie de normas verbales que
deberían ser estrictamente seguidas durante las sesiones de entrenamiento y,
posteriormente, ir extendiéndolas a la vida cotidiana:

-La sumisa nunca iniciará una conversación ni tomará la iniciativa de la misma.

-La sumisa responderá a las preguntas de su Amo con precisión y parquedad.

-La sumisa, cuando se dirija a su Amo, nunca mirará de frente a éste, manteniendo la mirada

  en el suelo.

-La sumisa nunca debe discutir ni polemizar con su Amo.

-La sumisa jamás se dirigirá a su Amo con familiaridad o de forma convencional, tratándole con

  el debido respeto.

 

Resulta bastante conveniente que, cuando comienza la relación, la sumisa se acostumbre
a no tutear al Amo, ni siquiera en aquellos momentos de mayor intimidad en la
vida cotidiana. Sin embargo, debería evitarse usar un tratamiento excesivamente
ceremonioso o engolado que resulte demasiado "artificial". Creemos
más conveniente que la sumisa se dirija a su Amo con el mismo respeto que
guarda ante personas mayores, superiores jerárquicamente o simplemente
desconocidas. Por ello, creemos que al dirigirse a su Amo debería, simplemente,
hablarle de usted.


 

3.4.2.El discreto encanto de la cotidianeidad .


En las relaciones convencionales, la rutina. el paso del tiempo sin imaginación ni
sorpresas, termina acabando con la mayor de las pasiones. En las relaciones
BDSM también. No creas que estás vacunado o vacunada contra la rutina. La vida
cotidiana está diseñada, básicamente, para que trabajes...es decir, hagas
felices a tu patrono, a los dueños de tu banco y a los de los grandes almacenes
en donde te gastas el sueldo en fruslerías innecesarias. No diseñaron la vida
para que seas feliz y disfrutes y hagas disfrutar a tu pareja. Quienes mandan
te quieren como trabajador, consumidor e individuo hipotecado. Tu felicidad les
importa solo en la medida que facilite tu sumisión y obediencia sociales. No
hay, sencillamente tiempo. Así que si quieres escapar al infierno del hielo del
aburrimiento, tendrás que rebelarte, sacar tiempo de donde sea, vivir tu
fantasía y trabajarla. No es fácil. La propia experiencia de mi vida junto a
mim me demuestra que es muy difícil extender la magia de la relación dominio-sumisión
desde las sesiones o momentos de intimidad sexual a otras situaciones más
rutinarias. Muchas veces, mi pequeña propiedad me ha pedido, suplicando, que le
diera señales, guiños que le recordaran nuestra posición relativa de
Dominante/sometida. Y tiene razón. Quizás una relación D/s que ocupe las 24
horas de todos los días de nuestras vidas es una quimera. Sin embargo, ambos
seguimos, después de cinco años, luchando por dicha utopía.

Así que, ahí van, algunas sugerencias al respecto:

-Comienza, al principio, por limitar el ceremonial a los momentos en los que

  vayas a usar a tu sumisa. Usa un distintivo o señal clara para definir dichos

  momentos (en nuestro caso sirve el uso del collar de sumisión).

-Sé muy estricto en las sesiones y relájate fuera de ellas (acuérdate, entonces, de quitar el

  distintivo a tu sumisa).

-Deja claro, desde el principio, que eres tú el que decides el cuando, como y donde empieza

  y acaba una sesión.

-Habla pero, jamás discutas con tu sumisa. No le des clases teóricas, ellas entienden mejor la

  práctica. Si discutes, refuerzas su conducta verbal polemizadora.

-Haz que tu sumisa adquiera ciertos hábitos higiénicos y de cuidado corporal especiales tales

  como mantener siempre su monte de Venus perfectamente rasurado.

-Mantén ciertos hábitos de protocolo en cualquier situación: tu sumisa debe cederte el paso en

  las puertas, no debe sentarse a la mesa ni comenzar a comer antes que tú.

-Cuida la vestimenta de tu sumisa. En tu presencia debe ser siempre sexualmente accesible,

  debe usar siempre falda y no llevar bragas ni pantys cerrados.

-Poco a poco, extiende el tiempo y las situaciones en las que tu sumisa portará, orgullosa, el

  distintivo que le recuerda su sometimiento a tu persona.

 


4. ¿De dónde venimos, qué somos, a dónde vamos?


Una de las cosas más importantes de todo proceso educativo es el establecer claramente
objetivos realistas que tu alumna pueda conseguir. Tener los objetivos
claros es una guía para el educador (que sabe en que punto se encuentra en su
proceso didáctico) y para la estudiante (que sabe cuanto aprendió y cuanto le
queda por aprender). Al lograr dichos avances, ambos, alumna y profesor, sumisa
y Amo, quedarán gratamente recompensados en sus mutuos esfuerzos. Uno de los
principios esenciales de un buen proceso educativo es partir de la realidad de
tu estudiante, de las habilidades que ya posee. Y tratar de mejorarlas poco a
poco, con paciencia y dedicación.

El procedimiento técnico se conoce como "moldeamiento por aproximaciones
sucesivas" y es la base sobre la que descansa la adquisición de
habilidades y destrezas complejas.

La base de un buen moldeamiento consiste en asegurarse que, con un poco de
esfuerzo, la alumna podrá conseguir el objetivo propuesto. Deberás planificar
las metas a corto, medio y largo plazo y, sobre todo, deberías llevar un
registro detallado de los avances y retrocesos de tu sumisa, situaciones en las
que olvida lo que es, castigos y premios recibidos y causa que condujo a ellos
etc...Cuanto más sistemático seas, mejor domada estará tu sumisa. y aunque
dicho proceso requiere tiempo, esfuerzo y dedicación...¿no es acaso más
divertido dedicarte a la doma de tu bichejo que a enriquecer las arcas de tu
patrono, banco o multinacional alimentaria?.

FUENTE: http://masterdom.net/doma.htm