OBEDIENCIA Y SUMISIÓN

23.04.2014 23:05

OBEDIENCIA Y SUMISIÓN.


(Alt.com)


"La vida humana es una experiencia que debe ser llevada lo más lejos posible" G. Bataille

"Me gusta verme dominado por otro, soportar su trato inicuo y autoritario, que me amoneste y

castigue. Tengo apetito de sumisión".

Este sentimiento es tan antiguo como la historia y tan noble como la filosofía, pues ya Aristóteles

suplicaba a Filis, una mujer pública, que le utilizase como caballo y golpeara sus nalgas.

La primera pretensión de un Amo debe ser completarse a través de la unión (moral y erógena) con mi

sumisa. Como Amo se que soy incompleto sexualmente, pues me falta esa pieza que, cual en una

moneda partida por su mitad, encaja y completa la corrección que es el círculo, la figura geométrica

perfecta. Y ello sería imposible sin la obediencia. Este escrito es un homenaje a la sumisión.


La obediencia

La obediencia es uno de los elementos más interesantes de las prácticas BDSM, sin un "ser obediente",

una esencia de la docilidad, éstas prácticas se tornarían imposibles. Desde los grados mas superficiales -

el sumiso - hasta la llaga profunda de la entrega - el esclavo - se hace necesario el "ser obediente" para

que la escena se complete.

La sumisión tiene profundas raíces sexuales. Cuando en la adolescencia sufrimos "mal de amores", cuando

nuestro alma todavía niña se desgarra ante la indiferencia del ser amado (deseado) estamos aprendiendo

los rudimentos de la disciplina D/s. Mi cuerpo entregado al maltrato es el fantasma de mi sexualidad.

El sumiso utiliza a su pareja para que le domine, pero no es un ser pasivo, cuando implora el castigo está

teatralizando un hecho más profundo, que él puede de algún modo influir sobre la Dominante obligándole a

castigarle.
Leopold von Sacher-Masoch lo expresó con claridad al narrar sus relaciones eróticas en "La Venus de las

Pieles" 


Los azotes

Los aficionados a los azotes en las nalgas, aceptan que cometieron una falta que es merecedora de ser

castigada, una falta digna de corrección. Hay algo de violación anal, y de abuso sexual (trasero desnudo)

implícito en estas prácticas. No obstante tras esta práctica sexual siempre me pareció que se escondía algo

de infantil, pues las fantasías recurrentes son del tipo padre/hija, maestro/alumna. Aquí la obediencia adquiere

suma importancia, puesto que es la desobediencia quien ocasiona el momento del castigo placentero.

Es, por tanto, una obediencia violada. 


El dolor

La palabra "algolagnia" (algos: dolor; lagneia: placer), fue creada por Schrenk-Notzing, a comienzos de siglo

XX. La algolagnia se caracteriza por la búsqueda del orgasmo merced a su asociación con elementos propios

de la sumisión como el dolor o la violencia, no necesariamente provocada sobre los órganos genitales. Este

autor distinguía entre algolagnia activa (sadismo) y algolagnia pasiva (masoquismo).

Quienes conocen el mundo del BDSM saben la estrecha relación existente en la sexualidad entre sumisión y

violencia. Incluso el más anodino de los coitos tiene mucho que ver con ambos, pues se penetra, se desgarra

la intimidad carnal del otro, es una pulsión sexual algoerótica que admitimos a través del juego simbólico de

la imaginación.


Bondage y mística

Este "placentero dolor" puede ser provocado por el sujeto sobre si mismo (self-bondage) u ocasionado dentro

de una relación de pareja (SM). Los místicos europeos fueron extraordinarios self-bondagers, pues

trascendieron el "goce puro del cuerpo".

España ha dado los místicos más arrebatados, ¿seremos también los mejores masoquistas?

Escribía Teresa de Avila: " Vi que tenia una larga lanza de oro y que de su punta parecía brillar un

destello de fuego; me parecía que la hundía varias veces en mi corazón y que penetraba hasta mis entrañas.

Cuando la retiraba me parecía que con ella se iban mis entrañas, dejándome abrazada en el gran amor de

Dios. El dolor era tan intenso que me hacia gemir, y, sin embargo, la dulzura de este excesivo dolor

era tan grande que no podía desear ser liberada de él."

Palabras que dimensionan la vastedad del placer que la mujer siente por el dolor, el erotismo es también

lenguaje. Una experiencia tan estremecedora sólo es posible, evidentemente, cuando ya todas las demás

han sido intentadas, cumplidas y se han agotado. Es un ejemplo extremo de sumisión. Misticismo y

masoquismo se dan aquí la mano.

El sumiso puede tener dificultad en encontrar un compañero que le someta, entonces cae en el

autocastigo. El masoquista extremo no necesita realizar el coito para obtener satisfacción sexual, la práctica

tiene mucho de masturbatorio ya que el coito es sustituido por la manifestación simbólica de la humillación

más o menos real. Esto permite que juntemos las figuras del sel-bondager y el místico. La norma para ambos

es la facilidad de ser excitado por el sufrimiento, real o simbólico, hasta llegar al orgasmo, no siempre

acompañado de maniobras autoeróticas.


La sumisión

Existe un tipo de sumiso que me es especialmente desagradable, es el victimista, un masoquista moral que no

busca satisfacción sexual, meramente se comporta como culpable ante todos los aspectos de la vida.

La psicóloga Maria Bonaparte sostuvo que la sexogenitalidad femenina está liga al dolor (desfloración,

penetración parto) y por ello habló de una masoquismo femenino, una tendencia a la sumisión propia de la

mujer. Dudo de su existencia y creo que mucho tendrán que decir al respecto las feministas.

El verdadero sumiso es aquel que encuentra su satisfacción sexual al poder realizar su "ser obediente"

mediante la entrega a un Amo. Esta debe ser la verdadera esencia de una relación D/s consensuada. La

obediencia es fundamental en el BDSM como método de satisfacción erótica. La mayoría de las prácticas

BDSM implican sumisión y obediencia. La flagelación y el spanking; la ungulación (arañar profundamente la

piel del compañero durante el coito); el bondage, las ataduras, el sentimiento de sumisión al ser atado y usado

sexualmente; el ahorcamiento o la asfixia sexual, son actividades típicas del BDSM. A través de ellas no

buscamos tanto el placer de castigar y ser castigados como la conciencia lúcida de esa fuente de placer y de

su origen: dominancia/obediencia/sumisión.


FUENTE: Desconocida.