SUMISION PSICOLOGICA

17.04.2014 03:12







  La última faceta que hemos de contemplar en el Arte de educar a
  una sumisa es la sumisión psicológica. La sumisión psicológica es más una
  actitud, una postura vital, una forma de demostrar el respeto y el
  sometimiento al Amo que una serie de conductas concretas. Como anteriormente
  indicamos, nos parece que lo que llamamos "sumisión psicológica" es
  más el resultado global del proceso de doma física, de la experiencia
  dolorosa y del dominio sexual que algo que pueda entrenarse específicamente.
  Mi postura es que la sumisión psicológica es la globalización y extensión de
  las conductas entrenadas específicamente en las sesiones BDSM  hacia
  otras facetas de la vida y a momentos diferentes de los de juegos de rol
  Amo/sumisa. Sin embargo, bajo este epígrafe vamos a prestar atención a dos
  aspectos esenciales del proceso de doma: el lenguaje de nuestra sumisa y su
  comportamiento fuera de los momentos de entrenamiento.  
 

En boca cerrada no entran moscas.

Durante las sesiones BDSM una sumisa debe mantener la boca
  cerrada, salvo para responder a las preguntas del Amo y satisfacerle
  oralmente. Una buena sumisa es una sumisa silenciosa pero atenta a responder
  e informar a su Amo de cuanto éste le inquiera. A continuación, describimos
  una serie de normas verbales que deberían ser estrictamente seguidas durante
  las sesiones de entrenamiento y, posteriormente, ir extendiéndolas a la vida
  cotidiana:


- La sumisa nunca iniciará una conversación ni tomará la
    iniciativa de la misma.


   

- La sumisa responderá a las preguntas de su Amo con precisión
    y parquedad.


   

- La sumisa, cuando se dirija a su Amo,  nunca mirará de
    frente a éste, manteniendo la mirada en el suelo.


   

- La sumisa nunca debe discutir ni polemizar con su Amo.


   

- La sumisa jamás se dirigirá a  su Amo con familiaridad
    o de forma convencional, tratándole con el debido respeto.

 

Resulta bastante conveniente que, cuando comienza la relación,
  la sumisa se acostumbre a no tutear al Amo, ni siquiera en aquellos momentos
  de mayor intimidad en la vida cotidiana. Sin embargo, debería evitarse usar
  un tratamiento excesivamente ceremonioso o engolado que resulte demasiado
  "artificial". Creemos más conveniente que la sumisa se dirija a su
  Amo con el mismo respeto que guarda ante personas mayores, superiores
  jerárquicamente o simplemente desconocidas. Por ello, creemos que al
  dirigirse a su Amo debería, simplemente, hablarle de usted.  
 

El discreto encanto de la cotidianeidad .


 

En las relaciones convencionales, la rutina. el paso del tiempo
  sin imaginación ni sorpresas, termina acabando con la mayor de las pasiones.
  En las relaciones BDSM también. No creas que estás vacunado o vacunada contra
  la rutina. La vida cotidiana está diseñada, básicamente, para que trabajes...es
  decir, hagas felices a tu patrono, a los dueños de tu banco y a los de los
  grandes almacenes en donde te gastas el sueldo en fruslerías innecesarias. No
  diseñaron la vida para que seas feliz y disfrutes y hagas disfrutar a tu
  pareja. Quienes mandan te quieren como trabajador, consumidor e individuo
  hipotecado. Tu felicidad les importa solo en la medida que facilite tu
  sumisión y obediencia sociales. No hay, sencillamente tiempo. Así que si
  quieres escapar al infierno del hielo
  del aburrimiento, tendrás que rebelarte, sacar tiempo de donde sea, vivir tu
  fantasía y trabajarla. No es fácil. La propia experiencia de mi vida junto a mim me demuestra que es muy difícil
  extender la magia de la relación dominio-sumisión desde las sesiones o
  momentos de intimidad sexual a otras situaciones más rutinarias. Muchas
  veces, mi pequeña propiedad me ha pedido, suplicando, que le diera señales, guiños que le recordaran nuestra
  posición relativa de Dominante/sometida. Y tiene razón. Quizás una relación
  D/s que ocupe las 24 horas de todos los días de nuestras vidas es una
  quimera. Sin embargo, ambos seguimos, después de cinco años, luchando por
  dicha utopía.


 

Así que, ahí van, algunas sugerencias al respecto:


 

- Comienza, al
  principio, por limitar el ceremonial a los momentos en los que vayas a usar a
  tu sumisa. Usa un distintivo o señal clara para definir dichos momentos (en
  nuestro caso sirve el uso del collar de sumisión).


 

- Sé muy
  estricto en las sesiones y relájate fuera de ellas (acuérdate, entonces, de
  quitar el distintivo a tu sumisa).


 

- Deja claro, desde el principio, que eres tú el que decides el
  cuando, como y donde empieza y acaba una sesión.


 

- Habla pero, jamás discutas con tu sumisa. No le des clases
  teóricas, ellas entienden mejor la práctica. Si discutes, refuerzas su
  conducta verbal polemizadora.


 

- Haz que tu sumisa adquiera ciertos hábitos higiénicos y de
  cuidado corporal especiales tales como mantener siempre su monte de Venus
  perfectamente rasurado.


 

- Mantén ciertos hábitos de protocolo en cualquier situación: tu
  sumisa debe cederte el paso en las puertas, no debe sentarse a la mesa ni
  comenzar a comer antes que tú.


 

- Cuida la vestimenta de tu sumisa. En tu presencia debe ser
  siempre sexualmente accesible, debe usar siempre falda y no llevar bragas ni
  pantys cerrados.


 

- Poco a poco,
  extiende el tiempo y las situaciones en las que tu sumisa portará, orgullosa,
  el distintivo que le recuerda su sometimiento a tu persona.


 


  
 


 

FUENTE: http://tuperritasumisa.myblog.es/tu[....]isa/page/29377/Sumision-psicologica-