YO NO CREO

19.04.2014 14:09

YO NO CREO.


No es infrecuente escuchar en foros como este a quienes muestran
su incredulidad ante la posibilidad de que la dominación femenina constituya el
modo de vida de una pareja. Para las personas que así piensan, la dominación
femenina suele ser una actividad limitada al terreno de la sexualidad, una
forma de enriquecer la sexualidad. Así lo escribía en su comentario en la
última entrada de este Diario
"Pasaba por aquí":

Yo no creo en las relaciones 24/7 o dominación fulltime, así, para
mí, la relación es sólo de "dominación" durante la sesión en la que se llevan a
cabo los actos, siendo entre iguales durante el resto, incluso cuando "se
negocian", los actos que se realizarán durante la sesión de dominación.

Y con un matiz distinto, DeMarte planteaba parecida cuestión:

Yo no creo en el 24/7 de forma estricta, quiero que se me entienda
bien esto, creo en el 24/7 en el sentido de que vaya más allá de "fantasías de
dormitorio", y que impregne el día a día hasta el punto de ser una forma de
vida (posiblemente en muchas parejas para que no se quede en un teatrillo poco
creíble sea necesario así...). Pero pienso que en esos 7 días 24 horas a la
semana se debe de tomar algún "tiempo muerto". Y aunque pueda costar, porque la
dinámica dela dominación es muy fuerte como ya he dicho anteriormente...., seguro
que gusta cambiar un poco...

Me hizo gracia que los dos lo escribieran de la misma manera: "Yo
no creo". Yo tampoco soy creyente: ni creo en dios ni en el "24/7". Claro que
hay una diferencia entre ambas cosas: en la segunda, aunque no sea creyente,
soy practicante. La verdad, no termino de entender muy bien el "yo no creo" así
aplicado, como tampoco entendería el "yo creo".


No obstante, los dos comentarios son bastante diferentes. En el
caso de "Pasaba por aquí", el "yo no creo" suena más rotundo. Y más difícil de
comprender. Porque pudiera pensarse que no cree posible que haya parejas
practiquen la dominación femenina como un manera de relacionarse entre ellos de
forma continuada, más allá de las sesiones de dominación. Y si así fuera, el
"yo no creo" carece de sentido, porque resulta obvio que hay parejas que así
viven. Si el "yo no creo" significara que no se imagina él mismo relacionándose
de ese modo, entonces sí, porque si de una preferencia personal se trata, pues
es muy libre de recorrer el sendero que prefiera.

Yo no es que crea ni deje de creer, sino que a mí me funciona y me
apetece practicar la dominación femenina como un "estilo de vida". Ahora bien,
pese a que ésa es mi preferencia, no se me ocurriría decir que "no creo" en la
dominación femenina limitada al ámbito sexual, o sostener que esa forma de
practicarla constituya una manera criticable o incompleta. Todo lo contrario,
me parece estupendo que haya personas que así lo hagan y, por lo tanto, no
tengo nada que objetar a su elección.

El matiz que propone DeMarte es distinto, y se antoja más
moderado: "pienso que en esos 7 días 24 horas a la semana se debe de tomar
algún "tiempo muerto". También he escuchado esta idea en bastantes ocasiones. Y
siempre me hago la misma pregunta: ¿qué piensan algunos que es una relación de
dominación femenina? Porque, de puro obvio, cuesta argumentar que cualquier
relación de pareja tiene sus "tiempos muertos", que la intensidad nunca es la
misma, que tiene sus picos y sus valles. ¿Quién puede pensar que una relación
24/7 significa estar a todas horas pendiente de ejercer la dominación o la
sumisión?

Por supuesto, en la vida de una pareja hay muchas cosas, muchas
situaciones y momentos distintos. Afortunadamente. ¿Qué relación más pobre la
que estuviera siempre girando alrededor de un único polo?

El intercambio de poder que distingue a la dominación femenina es
un sustrato permanente en la relación entre mi chico y yo. Está presente, pero
no se explicita a cada instante. Hay veces en las que practicamos la dominación
o tenemos conversaciones sobre ella; son las menos. Hay veces en las que
nuestras conversaciones o actividades poco o nada tienen que ver con la
dominación; son las más.


En nuestra relación, yo domino y el se somete, pero ni yo
explicito mi dominio a cada momento ni él, su sumisión. Cuando nos contamos
nuestras cuitas del trabajo, no hay dominación que valga. Cuando hablamos de
política, no hay dominación que valga. Cuando salimos a cenar a un restaurante,
puede que haya algo relacionado con la dominación o puede que no. Hay noches en
las que puedo estar viendo un película en la televisión... mientras él tiene que
dedicarse a proporcionarme un reconfortante masaje y, por lo tanto, no puede
ver la película; hay noches en las que los dos vemos la película como la vería
cualquier pareja que no tenga ni noticia de la dominación femenina.

Es cierto que nuestra relación sexual está teñida de dominación
femenina, pero ni siquiera en este terreno es siempre así. Aunque depende de mí
que lo sea o que no. En algunas ocasiones, lo que me apetece es hacer el amor
de forma suave y bien tradicional; y eso es lo que tengo cuando me apetece, que
para eso soy la que domina. Y es claro que si es a él a quien le apetece de ese
modo, pues está a expensas de que yo se lo conceda o no, que para eso es el que
se somete.

Podría traer a colación una buena cantidad de ejemplos, pero
imagino que no hará falta, que no hará falta insistir en que la dominación
femenina no lo es todo en la vida de las parejas que de ese modo nos
relacionamos, que tenemos nuestros tiempos muertos, y nuestros tiempos vivos,
porque ningún interés tenemos en construir relaciones de piñón fijo.


FUENTE: http://anaserantes.com/2008/yo-no-creo/