MUEBLES HUMANOS

24.04.2014 16:47

MUEBLES HUMANOS .

La transformación de personas sumisas por parte de sus Dueñ@s en
muebles (temporalmente, claro está) es una modalidad poco conocida en el
mundillo del SM. Esa es una de las razones que nos mueven a realizar el
presente artículo sobre el tema, junto a la consideración de que es una
variante de nuestros juegos favoritos, con la que podremos combinar bondage,
humillación, y dentro de ésta, algo no muy habitual: la "cosificación" de
nuestr@ sumis@. Enfatizamos así el aspecto de despersonalización y conversión
en mero objeto de nuestra propiedad, carente por completo de voluntad o iniciativa,
y sometido a la utilidad que deseemos aplicarle para satisfacer nuestro
capricho.

En lo que atañe a la inmovilidad del mueble, podemos hacer de ella un
castigo en sí misma, aplicando un bondage estricto, o bien exigiendo una
absoluta inmovilidad sin ni siquiera realizar ataduras en una postura incómoda.
Es cuestión de tiempo, incluso poco tiempo, en función de lo forzado de la
posición, que la incomodidad inicial se convierta en castigo que probablemente
no soporte, proporcionándonos con ello una buena razón para aplicar en un
futuro una sesión de castigo. No está de más recordar una de las reglas básicas
del bondage, que es atención a la circulación de la sangre de la persona
inmovilizada, para lo cual es recomendable que las primeras veces que atemos al
/ la sumis@ esté completamente desnud@, aparte de por su humillación, para
poder observar posibles síntomas de problemas circulatorios. Del mismo modo, es
imprudente aplicarle una mordaza en las primeras conversiones al tipo de mueble
elegido, pues debe ser capaz de avisarnos si tiene problemas de cualquier tipo.


Respecto a la humillación a la que sometemos a nuestra persona sumisa
transformándola en uno de nuestros muebles, no cabe duda de que es
profundamente degradante: negamos así su humanidad, casi en mayor medida que en
la adopción de roles animales, ya que éstos pueden ladrar, relinchar, etc., o
juguetear y realizar acciones que se aproximan más a las de una persona. Por el
contrario, al someter a nuestr@ sumis@ a una transformación en mueble, estamos
negando por completo su capacidad de realizar cualquier acción, aunque fuese
para satisfacernos. Ahora es una cosa inerte y de nuestra propiedad, y depende
de nuestra voluntad y acción hasta para procurar nuestro bienestar. Es
absoluta, la decisión de su Am@ respecto a la utilidad que vaya a prestarle
dicho mueble.

Esta transformación de la persona sumisa en mueble podrá ser, como casi
todas las cosas, tan simple o sofisticada como deseemos, sin embargo, algunos
muebles son tan simples que con una mera inmovilización del / la sumis@, ya lo
tendremos dispuesto como mueble para nuestra utilización. Aunque tal vez, la
mejor explicación sobre cómo hacer que el / la sumis@ adopte el rol de mueble
inerte en nuestras manos sea explicando cómo son, y cómo hacer, los muebles más
habituales.

Escabel / Reposapiés: El reposapiés es un clásico de las situaciones de
dominación femenina, con una o varias Amas que utilizan a un esclavo tendido,
hecho un ovillo, según sea el deseo de las Dóminas. Pueden tenerlo atado o no,
pero siempre inmóvil para descansar sus pies sobre la espalda del sumiso
mientras están cómodamente sentadas de tertulia, leyendo, etc. Esta situación
puede variarse en todos los géneros Am@/esclav@, algo que ya es más
problemático en la variante de escabel, que consiste en situar a un esclavo a
cuatro patas para facilitar a su Am@ el acceso a algo situado a una cierta
altura, como subirse a un caballo, a un 4x4 particularmente alto, alcanzar una
estantería o algo similar. Por consideraciones de resistencia física, en este
caso es recomendable que el mueble sea de género masculino.

Asiento: Aquí disponemos de un amplísimo abanico de posibilidades,
desde el "facesitting" más simple, hasta la posibilidad de construir armazones
para la colocación del / la esclav@ en una postura de silla, y su completa
inmovilización en esa postura y rol. Básicamente la idea es sentarse sobre el
mueble, las posturas en que reciba las posaderas de su Am@ pueden ser muy
variadas: la de tendido en el suelo, a cuatro patas, arrodillado y tendido
sobre sus rodillas, como cojín sobre una silla o sofá real... hay montones de
variaciones.
El armazón en el que situar al mueble humano en bondage y que nos sirva
de asiento integral es complejo y para hacerlo son necesarios un local y
herramientas adecuadas para su fabricación, por lo que queda lejos de alcance
de la mayoría, al igual que su adquisición, viendo los precios de artículos
bastante básicos de SM. No obstante, su efecto visual es realmente fascinante y
digno de admiración.

Mesa / Bandeja: Con esta denominación abarcamos el empleo del / la
esclav@ como soporte para objetos que podamos querer utilizar, ya sea vasos con
bebidas, o de carácter ornamental, como un florero o jarrón.
La bandeja es sencilla de preparar, basta con un soporte que puede ser
una bandeja propiamente dicha, una cestita de fruta o algo similar. Unimos una
cuerda a cada uno de los cuatro extremos de la bandeja, de la manera que en
cada caso sea más adecuada, ya sea con pinzas, o atándolas a salientes de la
bandeja, si los tiene. Situando la bandeja a la altura de la cintura del / la
esclav@, pasamos las dos cuerdas más próximas a su cuerpo uniéndolas por detrás
del mismo. A los extremos de las otras dos cuerdas añadimos sendas pinzas que
fijaremos en los pezones del /la esclav@. Tened en cuenta para disponer a
vuestr@ sumis@ el peso a soportar, dureza de las pinzas, y el tiempo durante el
que deseáis mantener a la bandeja a vuestra disposición.
Una versión más simple de bandeja sería sin ir más lejos, disponer al /
la esclav@ sosteniendo con los antebrazos horizontales la mencionada bandeja o
cesta en actitud de ofrenda, inmóvil durante un período más o menos prolongado
de tiempo. Como el castigo infantil de sostener libros con los brazos en cruz, se
hace más pesado de lo que parece a simple vista.

La mesa tiene como soporte la
espalda del / la esclav@, por lo tanto su espalda debe permanecer horizontal,
independientemente de la postura en que prefiramos inmovilizarle. Puede estar a
cuatro patas, arrodillad@ e inclinad@ sobre sus rodillas con más o menos
ángulo, pero, lógicamente, la espalda debe permanecer horizontal. Ya veremos
cómo se verifica este punto. Sobre la espalda, depositamos una placa de
metacrilato (plástico duro transparente, el cristal está desaconsejado por
razones obvias) que nos permitirá regalarnos con la visión de la entrega de
nuestr@ sumis@ al tiempo que podemos depositar encima los objetos que deseemos
tener a nuestro alcance. Es mejor que el / la sumis@ mantenga la espalda arqueada,
de manera que la placa transparente apoye sólo en la parte más elevada del culo
y en los hombros, de manera que sea más estable. En caso de que aún esté
inestable, podéis colocar sendos tacos de madera o plástico (iguales) en cada
extremo de los hombros, quedando así tres puntos de apoyo bien definidos que
aseguran la estabilidad del metacrilato. No obstante, vigilad la distribución
de los objetos que dispongáis en la mesa, que no desequilibren la placa.


Respecto a la horizontalidad de la mesa, es una interesante exigencia a
plantear a nuestr@ esclav@. Podemos vigilarla simplemente con un vaso con una
bebida en su interior, si somos muy estrictos, podemos adquirir un nivel barato
en un centro comercial, que dará la horizontalidad más precisa. Un método
baratísimo, eficaz y más lúdico es una canica, si rueda por la mesa y cae, la
mesa no estaba horizontal y el / la esclav@ será castigad@ por su torpeza, sin
poder moverse, o tirará lo que tiene sobre su espalda, ganándose un aumento de
su corrección.
Otra posibilidad de posición del / la sumis@ es tendid@ de espaldas,
sosteniendo la placa transparente sobre las rodillas y las manos, con los
brazos extendidos. Tiene la ventaja de ofrecernos una visión más explícita de
los genitales, pecho y rostro, pero es mucho más fatigosa.
Un modelo de mesa radicalmente diferente es el circular, que se dispone
alrededor del cuello del / la esclav@, permaneciendo su cabeza como centro de
mesa. Son dos piezas semicirculares, que se unen dejando un hueco central para
el cuello. El/ la esclav@ sostiene el conjunto con los hombros y ambas manos
extendidas.

Esterilla / alfombra: Como podéis imaginar, este mueble es una
variación bastante concreta de "trampling" o la especialidad de pisar esclavos
tendidos a los pies de sus Amas; como en el caso del escabel, es más bien
recomendable para Amas / esclavos por consideraciones de peso y resistencia
física.
El esclavo, tendido boca arriba o boca abajo, tiene encima una
esterilla que cubre su cuerpo, sobre la que su Ama ( y sus amistades, en su
caso) puede situarse, y limpiar las suelas de su calzado.
Una alfombra es algo más grande, para lo cual habría de aprovecharse
una concentración de varios esclavos, que se tenderían en el suelo en paralelo
y sin dejar espacios entre ellos, tocándose. Con una alfombra cubriendo el
conjunto de cuerpos o al descubierto, las amas pueden situarse sobre ellos para
conversar, tomar alguna bebida, etc.

Cenicero / papelera: Esta modalidad hace del / la esclav@ un recipiente
para basura, desperdicios de los que su Am@ se deshace, acentuando en este
sentido la humillación del / la sumis@.
En el cenicero, el / la esclav@ debe permanecer arrodillad@ o a cuatro
patas, de manera que podamos depositar la ceniza cómodamente, bien en un
cenicero real colocado sobre su cabeza, en sus manos formando un cuenco o
sosteniendo el cenicero en actitud de ofrenda, o la opción más drástica, en su
boca.
La papelera viene a ser lo mismo, sólo que para los que no fumamos, el
caso es buscarnos algo que hacer que genere desperdicios para darle una
utilidad, aunque el hecho de permanecer desnud@ y de rodillas en una esquina
sosteniendo una papelera e ignorad@ por su Am@ también es bastante humillante.
De todos modos, si os gusta cocinar, es una excelente manera de ir teniendo
cosas que tirar a la basura, latas, peladuras, etc., que podemos ir arrojando a
nuestra papelera humana.

WC: mueble que podríamos considerar exclusivo de los aficionados al
scat, consiste en introducir la cabeza del / la sumis@ a través de un agujero
transversal en el fondo de un orinal o wc especial y satisfacer necesidades
sobre su rostro, lluvia dorada o marrón, según preferencias.
Una versión menos radical es disponer al / la esclav@ arrodillad@ justo
delante del wc y utilizarlo como papel higiénico con su lengua al finalizar.
Otra posibilidad de uso consiste en utilizar al/ la sumis@ como
asiento, haciendo que se siente al fondo de la taza, para que su Am@ pueda
sentarse sobre sus muslos, en lugar de sobre el frío asiento tradicional.

Perchero: Podemos colgar algunas prendas de andar por la calle, al
entrar a casa, en el perchero humano. La disposición del / la sumis@ para
poderle dejar esta / s prenda / s es puede ser variada. Basta con que con los
brazos unidos a su tronco, presente extendidos los antebrazos y depositamos la
ropa en sus manos. Otra percha interesante se basa en los pezones, invirtiendo
una percha de dos pinzas, se coloca cada una en un pezón y el gancho hacia
abajo, del que se cuelga la prenda.
En este caso, especial atención al peso de la prenda que colgamos, no
sea que prenda y percha vayan al suelo de inmediato.
Con dos esclav@s se puede realizar un perchero de gran capacidad con
una pequeña escalera. La escalera dispuesta en horizontal une los cuellos de
l@s esclav@s por sus extremos y las perchas con sus prendas, se cuelgan de los
travesaños.
En el rol de perchero, es recomendable establecer una pauta de
actuación en el / la esclav@, de manera que al llegar al hogar, nos esté
esperando, depositemos la / s prenda / s y las mantenga como perchero por un
tiempo ya prefijado por su Am@, y sólo cuando pase ese tiempo, deje el rol de
perchero para guardar las prendas en el armario.

Lámpara / candelabro: Una lámpara es un soporte para una fuente de luz.
El / la sumis@ será ese soporte, o bien será inmovilizad@ por medio de un
estricto bondage a una lámpara propiamente dicha, que tenga la resistencia
necesaria para resistir las contorsiones e intentos de movimiento del /la
sumis@.
Hacer del / la esclav@ un candelabro puede ser tan sencillo como
ordenarle colocarse de rodillas, tocando la cabeza con el suelo para levantar
bien el culo e insertar una vela en su ano si es hombre, en su ano y en su
vagina si es mujer. Como podéis pensar, hay cientos de posibilidades, con los brazos
en cruz, sosteniendo una vela en cada mano y otra en la boca, de pie o de
rodillas, en bondage o sin él, etc. Con el candelabro tenemos el aliciente de
incomodar seriamente al / la sumis@ pues aparte de la inmovilidad, debe
resistir la mordedura de la cera fundida que va cayendo incesantemente, y la
amenaza implícita de la quemadura de la llama si su Am@ no se toma la molestia
de apagarla.
Podemos enfatizar este último punto añadiendo inseguridad y dudas en la
mente del / la sumis@ dejándolo encendido y poniéndonos a hacer algo en otra
habitación, saliendo de casa para un breve recado como comprar el pan, pero que
él / ella no sepa cuánto tiempo nos va a costar, aún mejor si le damos pistas
falsas que le hagan pensar que tardaremos mucho, como que nos vea coger las
llaves del coche, por ejemplo.
Con luz eléctrica esta posibilidad no existe, así que tal vez sea más
interesante enfocar (nunca mejor dicho) la lámpara como un mueble de bondage /
humillación. Podéis imaginar los sentimientos de mero objeto que pueden asaltar
al / la esclava, férreamente atada a la robusta barra de una lámpara de pie,
agobiad@ por el calor de la bombilla, mientras bajo el haz de luz de esa
bombilla que le incomoda, leemos un libro con total comodidad e indiferencia
por la lámpara.
Por último, y en especial si no sois manitas con las chispas, que
podéis construiros un flexo con una de esas lámparas frontales, que se fijan
con correas elásticas a la cabeza. Colocada en la frente del / la esclav@, la
posicionaremos del modo que mejor nos ilumine y así permanecerá, por la cuenta
que le tiene.

Florero: Aunque tanto un florero como una lámpara son difícilmente
clasificables como muebles, cabe integrarlos en este estudio sobre objetos
domésticos que carecen de voluntad propia, que usamos a nuestro antojo y hacen
nuestra vida más agradable, aunque sea por una mera presencia decorativa, como
sucede en el caso del florero.
Del mismo modo que con la lámpara, es aconsejable no desaprovechar la
capacidad de alojamiento de objetos de los orificios corporales del / la
esclav@. En la misma posición que comentaba acerca de la lámpara, (o cualquier
otra que sitúe los mencionados orificios hacia arriba) podemos alojar una o dos
flores, según los agujeritos que tenga el florero. Podemos aumentar la cantidad
de flores si en vez de introducirlas directamente en el cuerpo, las colocamos
en uno o dos plugs huecos, que insertaremos previamente en el / la esclav@.
Conviene recordar que debemos prestar atención a las posturas que
obligamos al / la esclav@ a adoptar, que no superen un tiempo prudencial si
está con la cabeza muy por debajo del nivel del cuerpo.
Podemos usar al / la sumis@ como soporte de ramos, jarrones, etc. en
cualesquiera otras posturas que imaginemos y le supongan una cierta incomodidad,
por ejemplo, sostener un jarrón que parece que no pesa mucho, al cabo de un
rato en las manos empezará a ser algo muy, muy incómodo y pesado.
Otra idea consiste en situar al / la esclav@ de rodillas con las manos
a la espalda, y colocar una pequeña macetita sobre su cabeza. Eso le obligará a
una absoluta inmovilidad, pues tendrá garantizado un castigo en caso de torpeza
por su parte si deja caer la maceta.

Para finalizar, añadir con respecto a los muebles que he comentado, que
son como las recetas de cocina: No hay dos tortillas iguales, y así debe ser.
Como dicen LYA, usad la imaginación, y añadid ideas de vuestra cosecha que
mejoren la "receta" básica. Tales como hacer beber agua en cantidad antes de
colocar al / la sumis@ como mueble, aplicación de plugs, vibradores, bolas
chinas, pinzas, pesas y un largo etc. que ya depende de vosotros.

Vik

sacado de: https://dsbilbao.fortunecity.es/muebles_humanos.htm

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